Un mensaje esperanzador: la movilización universitaria… y todas las movilizaciones de los últimos años

A fin de año uno debe hacer balance de las cosas. Y debe reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos. A lo largo de mis más de tres años escribiendo en esta columna editorial de LA REPUBLICA he pretendido, y espero haberlo logrado, trasmitir una visión estructural de los problemas de nuestra sociedad, una visión en que lo profundo domine a lo superficial y lo estratégico domine a lo coyuntural.

Por ello quiero aprovechar esta última columna del año (y del siglo y del milenio) para trasmitir en un clima de desesperanza que la recesión, el desempleo y la reducción de ingresos genera, un llamado a la esperanza y ese llamado a la esperanza no es otro que el de la lucha.

Y paso a explicarme.

1) La lucha por el Presupuesto

Ha finalizado la lucha presupuestal y el siguiente cuadro nos muestra los logros alcanzados por diferentes incisos del Presupuesto. No los ponemos todos simplemente para no alargar la lista y que se pierda la esencia del artículo.

Inciso

Variación presupuestal 2000 a 2004

Universidad de la República 15,4%

ANEP 13%

Poder Judicial 12,8%

Ministerio del Interior 6,5%

Iname 0%

Educación y Cultura – 1,5%

Ministerio de Industrias – 2%

Promedio 2%

Fuente: Presupuesto aprobado por Cámara de Senadores.

¿Qué tuvieron en común los tres incisos de mayor mejora presupuestal, es decir ANEP, Universidad de la República y Poder Judicial?: una movilización de gran alcance y gran impacto en la sociedad.

Quienes militamos en el gremio de docentes universitarios, sabemos del salto cualitativo que significaron las masivas movilizaciones de esta huelga, el respaldo muy grande de la ciudadanía, en fin, el hecho de que la movilización universitaria y de la educación en general fue de primer orden en esta lucha presupuestal.

2) El sector privado.

Si analizamos lo que sucedió con los salarios y las condiciones de trabajo, incluido el mantenimiento de la negociación colectiva, está muy claro que el ranking lo encabezan los bancarios, la salud privada, el transporte, la construcción, las empresas públicas, la bebida, Conaprole.

Y al mismo tiempo en estos dos años de recesión, de ofensiva patronal y estatal por desregular, eliminar los convenios colectivos, flexibilizar el empleo, bajar salarios, los que resistieron mejor este embate fueron esos mismos sectores de actividad que enunciaba.

¿Y qué es lo que caracateriza a estos sectores de actividad?: la existencia de una organización sindical fuerte, movilizada y organizada en defensa de los derechos e ingresos de los trabajadores y trabajadoras.

En varios artículos que he escrito, he desarrollado la tesis de que este gobierno profundiza la recesión a través de una política contractiva que tiene como uno de sus objetivos reducir los costos laborales, de manera de aumentar la tasa de ganancia y con ello recuperar la competitividad perdida en las grandes empresas fruto de las devaluaciones asiáticas y brasileña. (Recordemos que en realidad lo que hizo el sudeste asiático y Brasil fue bajar el costo laboral, que de eso se trata en una devaluación).

Y en esta avalancha reduccionista del costo laboral, acompañada por una campaña ideológica contra los «altos salarios» del Presidente de la República y por otra campaña ideológica de la clase dominante y sus medios de comunicación que nos dicen: «para conservar el empleo hay que reducir los salarios«, repito en esta avalancha reduccionista y desreguladora, estos trabajadores, los de la banca, los del transporte, los de la salud privada, los de la construcción, consiguieron mantener la negociación colectiva y casi mantener su salario real. Y ello en un momento en que pululan las desregulaciones laborales, las rebajas salariales unilaterales, etc., etc., etc.

2) Conclusiones

3) Y entonces otra vez: ¿ cuál es la conclusión a la que arribamos?

El proceso de desregulación y rebaja de salarios claramente definido como prioritario por este gobierno e incluso anunciado explícitamente por el ministro Bensión fue frenado en parte en algunos sectores de trabajadores y lo fue en aquellos que hay sindicatos fuertes, movilizados y organizados y que mantienen su capacidad de lucha.

Y si ahora juntamos las conclusiones del Presupuesto y las del sector privado, arribamos a una premisa para quienes vivimos de nuestro trabajo:

La única manera de obtener mejorar, de consolidarlas y extenderlas es con la organización en sindicatos, con la movilización y la lucha de los trabajadores.

Por ello es muy importante que los trabajadores desarrollen la herramienta sindical. Y como esta está ausente en muchas áreas de la economía no hay otro camino, como ya lo he dicho en otro artículo anterior, que negociar una ley de negociación colectiva y fuero sindical que de garantías a los trabajadores de que no serán despedidos y perseguidos y puestos en listas negras si deciden organizar el sindicato en su lugar de trabajo.

Por ende para quienes no tienen sindicato, es necesario que tomen conciencia que sólo con un sindcato podrán mejorar sus condiciones de trabajo y para quienes tenemos la suerte de tenerlo debemos tomar conciencia que hoy la prioridad es generar las condiciones legales y el marco institucional para que todos los puedan tener.

Finalizo retomando el mensaje esperanzador que dije al principio que daría:

Hay posibilidades de mejorar nuestra calidad de vida y nuestras condiciones de trabajo: solo se trata de organizarse y movilizarse en defensa de los intereses de los trabajadores y trabajadoras que en definitiva son los de la mayoría del país.

* Economista

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