En la piel del otro
Recibo por correo electrónico un artículo de Juan Sasturain, publicado en Página/12 en la columna de Opinión Internacional titulado: Cobos, ¿Traidor o cagador?; Sasturain desarrolla la tesis de que sólo traiciona aquel que ha desarrollado un fuerte vínculo de amistad, compañerismo o fraternidad. Que ha construido una relación muy importante a lo largo de mucho tiempo. Alguien con quien se tenían objetivos políticos, filosóficos, o simplemente sueños de vida muy profundos. Termina Juan Sasturain su nota afirmando: «Así entonces, en casos como estos que nos toca ventilar, como no se trata de una amistad preexistente, de un vínculo genuino, no se puede decir que te traicionan. Simplemente te cagan».
Decidí apoyarme en el remate de este formidable artículo, para volver a escribir sobre el Flaco Nicolini. En estos últimos días dos hechos trascendentes volvieron a poner en las noticias a Leonardo Nicolini: el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio decidió archivar el caso y en segundo lugar el Tribunal de Apelaciones Penal de Segundo Turno resolvió en fallo unánime declararlo inocente confirmando el fallo precedentemente dictado por la señora jueza Gabriela Merialdo.
Esta sensacional noticia, la inocencia de un hombre – ni más ni menos-, la inocencia de un hombre con profusa y extensa actividad política, la inocencia de un hombre del partido de gobierno, salvo un par de reportajes en diarios y radios, no ha ocupado mucho más lugar en los medios de comunicación – salvo el diario LA REPUBLICA – no más de 500 palabras en total. Entonces busco en las carpetas de febrero del año 2007 y encuentro una reacción muy distinta de los medios de comunicación ante una infundada denuncia acerca de la honestidad de procedimientos del – en aquél entonces- senador de la República y del partido de gobierno Leonardo Nicolini.
Búsqueda el jueves 1º de febrero titula: «Un senador del gobierno fue intervenido sin costo en el Hospital Pasteur luego de conseguir para él un carné de asistencia gratuita».
El viernes 2 de febrero, Brecha dedica la tapa por completo a Nicolini con foto incluida- titulando POBREZA CRIOLLA, y subtitula en la tapa «la fulminante decisión del MPP de reclamarle su renuncia a la banca y pasar el caso a un tribunal de conducta sugiere cualquier cosa menos la inocencia del implicado».
En la página 2, titula: EL AFFAIRE NICOLINI.-. QUE LA INOCENCIA TE VALGA».
El Observador viernes 2/2/07: en su página 2, «HECHO DEL DIA: «EL ESCANDALO NICOLINI «: «Ninguna fuerza política está exenta de las claudicaciones personales de algunos dirigentes…», acompañando el texto con una insultante caricatura de Nicolini.
El mismo matutino, pero el sábado 3 de febrero, en «LA SEMANA VISTA POR RAMIRO ALONSO», intenta tomar en solfa lo sucedido y a modo de chiste le hace decir a otra caricatura de Nicolini algo así como «Qué lástima que no me pude quedar en el Plan de Emergencia».
La Diaria del viernes 2 dedica también su tapa al caso con una foto del Flaco y la titula: «QUE POBREZA».
En otros medios de prensa aparecen declaraciones de connotados políticos que no vacilaron en hacer leña de uno de sus pares. Gandini (Partido Nacional): «Nicolini no puede estar en el Parlamento»; Amorín Batlle (Partido Colorado): «El senador Nicolini no puede pertenecer más al cuerpo».
Julio Lara (Partido Nacional): «Acá estamos hablando de un acto de corrupción con la complicidad de las autoridades de Salud Pública, de los médicos de Salud Pública que intervinieron, de los enfermeros y los funcionarios administrativos, y de omisión por parte de las autoridades de ASSE…»
El jueves 8 de febrero, Fernández Huidobro en su contratapa del diario LA REPUBLICA levanta en solitario la bandera de la defensa bajo el título NICOLINI – EL COMPLOT DE LA DERECHA, y en ese mismo número, en un articulo de una lucidez excepcional, el diputado Alberto Scavarelli (Partido Colorado), sostiene el principio del debido proceso, de no condenar y averiguar después, como hemos visto hizo la fanfarria de la derecha que condenó, ejecutó y trató de enterrar, con la complicidad de varios medios, sobre todo de algunos que se consideran de izquierda.
¿Cuál es la noticia? ¿Es la noticia una denuncia anónima publicada en un semanario? O la noticia es la probada inocencia de ese mismo acusado luego del debido proceso, tanto en la esfera de la Justicia como en el ámbito político de su partido. ¡Esta es la noticia! Despojada de sensacionalismos, de crónica roja barata, de pedazos de cuerpos esparcidos por una carretera. Sin embargo, apenas unas líneas que no suman más de 500 palabras intentan desoladamente informar la verdad sobre Nicolini, pequeña diferencia, ¿verdad?
¿Existe realmente el derecho a réplica?, ¿no debería Brecha dedicar una tapa con foto incluida titulada ¡¡ INOCENTE!!?; ¿no hay deudas de tipo moral para quienes creen que amparados en la impunidad periodística acusan y crean opinión que luego se hace muy difícil revertir?, ¿dedicará La Diaria una tapa que diga ¡¡QUE GRANDEZA!!?
No creo que lo hagan, ya deben estar buscando otro cabeza de turco en su mundo de amarillismo vacilante entre lo izquierdoso y lo fascistoide para darle el mismo tratamiento. Ayer le decía al Flaco Nicolini que se me hacía difícil meterme dentro de su piel para poder opinar qué hacer ahora, declarada su inocencia una y otra vez luego de que perdiera de un tajo su banca de senador, sus ingresos, su sustento, que pagara el precio de dos infartos, de soportar la vileza del escarnio él y su familia desde ese primero de febrero de 2007. Puedo pensar con cabeza política, pero sólo él a la hora de poner en la balanza los hechos objetivos de esta trastada y sobre todo los subjetivos, la intencionalidad más de índole personal que política que tuvo este proceso, luego de mirarse las marcas en su propia piel, decidirá qué hacer. Como dice Juan Sasturain: no lo traicionaron, simplemente le cagaron la vida.
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