EDITORIAL

Caja Bancaria, la batalla decisiva

Desde hace muchos años, quizá demasiados, se ha dicho que el comportamiento de las capas medias terminan decidiendo los resultados electorales. En principio, en Uruguay, esa es una verdad que no tiene cuestionamientos.

El problema que tiene la izquierda y el propio gobierno es que son las capas medias las que están en conflicto. Son los docentes, los funcionarios públicos y en los próximos días el entorno del sector bancario que estará en conflicto por la situación de la Caja Bancaria.

El tema de los bancarios se puede transformar en el mayor trastorno para el gobierno progresista, debido al peso ideológico y cultural que tiene este sector en el conjunto de la sociedad.

En los próximo días AEBU saldrá a la calle para encontrar una salida a la Caja Bancaria, que a fin de año se muere si no hay una salida consensuada entre los trabajadores, el gobierno y el sector patronal del sistema financiero.

Si no hay una salida consensuada no sólo habrá una crisis social, sino que también puede empujar a cuestionar la estabilidad financiera del país.

Estamos, entonces, ante un problema que no es menor y que debe involucrar a toda la sociedad y al sistema político, porque la estabilidad bancaria es imprescindible para poder construir un Uruguay productivo, con desarrollo sostenible y sustentable.

AEBU ha actuado con cautela y serenidad, pero los tiempos se le agotan. El gobierno no ha dado, por su parte, señales claras, que permitan ver el horizonte con claridad.

El país, en relación a esta crisis bancaria de nuevo tipo, parece no tener la suficiente energía. Pero si esta confirmación fuera correcta, puede poner en cuestión el futuro electoral de la izquierda, en tanto el gremio bancario ha sido actor fundamental en la construcción de la unidad de la izquierda y en la resistencia a la dictadura.

Aquí nadie está proponiendo que se hagan favores a los bancarios, sino que se sepa reconocer que la Caja Bancaria entró en crisis no por responsabilidad de los funcionarios, sino porque el gobierno del doctor Jorge Batlle no supo timonear la crisis financiera.

Si el país no sale con los trabajadores bancarios convencidos de los pasos a dar, el gobierno progresista sufrirá un duro golpe en la zona de las lealtades sociales, lo que puede ser fundamental para la construcción de un futuro de avance permanente.

Todos los actores del sistema bancario y el gobierno deberán encontrarse para elaborar una salida colectiva, donde seguramente muchos deberán ceder, pero la salida no puede pasar porque los costos sólo los paguen los trabajadores y jubilados bancarios.

El tema no es menor. El gobierno está ante el desafío de saber encontrar un camino que aleje los enfrentamientos, que terminen con perjudicar a la unidad popular que ha permitido el acceso del progresismo al gobierno nacional.

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