Reconocimiento a un hermano
Milton Romani Gerner
Miguel Angel Estrella: premio máximo del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados
La reciente aparición de un libro del Ejército uruguayo ofende a la conciencia nacional y también a la humanidad. Miguel Angel Estrella fue uno de los prisioneros en el Establecimiento Militar de Reclusión Nº1 denominado insólitamente Penal de Libertad. Fue uno de los detenidos-torturados del entonces teniente coronel José Gavazzo. Cuentan que Miguel Angel Estrella estando preso pidió un teclado para seguir sus ejercicios, aun cuando de él no vibraran los sonidos. Su música persistió a pesar del terror y el silencio. Ahora parece que su música también nos llega para decir lo que en nuestro país se oculta, se disfraza y se yergue como historia oficial amenazante.
Uruguay vive una patología que se parece mucho a la psicosis. Las instituciones relatan o admiten un relato de nuestra historia que tiene un contenido siniestro, fantasmático, amenazante, porque no dice lo que realmente fue: terror diseminado en toda la sociedad. Que perdura porque no ha tenido beneficio de ruptura, de reconocimiento simbólico y de condena moral y jurídica. Los impunes no sólo no muestran arrepentimiento, sino que hacen gala de su «obra» y la cuentan como historia oficial. Las instituciones, lejos de condenarla, la admiten y en todo caso hay políticos que la reciclan como «uno de los males o la violencia de varios signos que nos atormentaron».
Esto no repara en el hecho que «uno» de los «bandos» violentos es el propio Estado que se ensañó con toda la sociedad y que mantiene esa pretensión punitiva. Las víctimas (todos nosotros) parecemos callar, somos revictimizados por cuanto hay que demostrar que precisamente fuimos víctimas del terror.
El mundo sigue andando. Por suerte el Alto Comisionado para Refugiados de la ONU ha hecho este reconocimiento a Miguel Angel Estrella, que como su apellido indica, nos guía por la senda buena para poder ver que las cosas no son como pretenden imponernos los terroristas. Que siguen en carrera y ahora también editan sus «hazañas».
Gracias Miguel Angel. En las cárceles y los hospitales uruguayos, en los postergados y hambrientos, en los asentamientos y rancheríos de nuestro suelo también te recibiremos para escuchar tu piano. Tu sinfonía seguirá vibrando en nuestros tímpanos y nuestros corazones aunque los enemigos de la vida impidan que tus manos toquen el teclado.
(*) Dirigente del PVP
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