Los cambios llegan de la mano de Evo
La economía boliviana continúa con sus grandes transformaciones, en consonancia con el proceso de cambios que hoy experimenta esa nación andina bajo el liderazgo del presidente socialista Evo Morales. Evo Morales recibió ayer a sus pares Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez para firmar acuerdos de integración vial y medioambientales. Una muestra del apoyo de los gobiernos de izquierda hacia los cambios que se están llevando adelante en Bolivia.
Mientras la actual administración se aproxima a completar la primera mitad de sus cinco años de gestión, los índices económicos demuestran los efectos positivos de la aplicación de un nuevo modelo tras 20 años de políticas neoliberales. El crecimiento de la economía en 6,08 por ciento en el primer cuatrimestre de 2008, debido al dinamismo evidenciado en varios sectores, es un hecho.
La minería y los hidrocarburos se mantienen como las esferas con mayor evolución, aunque otras como la construcción, la industria manufacturera y la producción agropecuaria ganan espacio de manera significativa.
La actividad minera reportó un incremento del 56 por ciento, sustentado en las inversiones estatales en zonas estratégicas como Huanuni, Vinto y San Cristóbal. El petróleo y el gas registran un aumento de casi 11 por ciento, que gracias a la nacionalización de los hidrocarburos ofrece al Estado cuantiosos recursos para subvencionar programas sociales. La recuperación en el sector agropecuario, que después de mostrar el año pasado cifras negativas cercanas al tres por ciento, ahora presenta una mejoría superior a dos puntos.
El gobierno invirtió en 2007 60 millones de dólares en favor de microproductores, mientras para el presente año prevé destinar 180 millones de dólares con idéntico fin. Las medidas estatales incentivan la producción en pequeñas empresas, fundamentalmente vinculadas con los alimentos como arroz, maíz y trigo.
Precisamente, la producción nacional es el mejor antídoto contra la inflación que en los últimos meses ha subido y se ha convertido en caldo de cultivo para ataques de la oposición.
Sin embargo, esa situación se encuentra controlada y en vías de disminuir, y muestra de ello fue el leve descenso de los indicadores inflacionarios en junio con respecto a mayo. En el quinto mes la inflación creció hasta 7,49 por ciento debido a la subida de los precios del trigo en el mercado internacional.
El gobierno de Evo Morales se esfuerza para mantener el precio del pan, pese a una revalorización exorbitante del trigo 328 dólares la tonelada en el mundo.
Paralelamente, las reservas internacionales del país se ubican en 7.700 millones de dólares y por primera vez en muchos años la economía interna posee un superávit fiscal positivo.
La importancia de invertir las ganancias generadas por los hidrocarburos en otros sectores de menos ingresos como la manufactura o el turismo, está clara en el gobierno socialista.
Todas esas políticas tienen sus cimientos en la recuperación de los recursos naturales, un mecanismo para garantizar que el dinero se quede en el país y no se marche al extranjero como sucedía con anterioridad.
Ante las acusaciones de la oposición, que busca un golpe «suave», sobre una supuesta estrategia desacertada, el gobierno y las capas menos favorecidas están viendo los resultados del cambio. Crece la economía y crece la producción. Hoy todos estamos con Evo Morales y el cambio.
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