Base por altura dividido dos: esos porfiados triangulitos…
Jorge Croce
Al llegar el fin del año, premiado, en este caso, con el fin de siglo, parece un momento oportuno para reflexionar sobre algunos temas que son de profunda repercusión en los menguados bolsillos de la gente y que, sin embargo, y no inocentemente, los gobiernos de turno tratan de que pasen desapercibidos por la magnitud de sus consecuencias, entre otras, financieras.
Entre otras cosas el nuevo año es propicio para pensar sobre los posibles (re) ajustes de remuneraciones. Dado que se empieza a comentar que, debido a la rebaja de la inflación correspondería efectuarlos anualmente. Y que en otras etapas y con otros dígitos de inflación solían ser semestrales y hasta cuatrimestrales.
En una economía con inflación, por pequeña que ella sea, al no existir el ajuste instantáneo de salarios con relación al incremento del costo de vida, se produce, de inmediato, un deterioro del poder adquisitivo del salario (salario real). Dicho deterioro está signado por dos variables.
Una es el porcentaje de incremento real del costo de la vida. Cuanto mayor es el incremento del costo de vida, medido por el IPC, mayor el deterioro del salario real, ante la demora de la adecuación del salario nominal a esa suba.
La otra es el lapso de tiempo en el que se corrige dicho deterioro. Así, si se demora 12 meses en ajustar ese deterioro, el efecto negativo del deterioro por el desfasaje entre el aumento de costo de vida y el cobro de un sueldo «congelado» será el doble de si se demora 6 meses en realizar el ajuste.
La explicación dada por los gobiernos es (o más bien intenta ser) simple y lógica. Si el porcentaje de inflación baja, parecería que no se hace (tan) necesario efectuar el ajuste en plazos (tan) cortos, y éstos se pueden alargar…
Cualquier gobierno que se tilde de progresista, y sobre todo, de estar en defensa de los trabajadores, deberá poder, ante una disminución de la inflación, no aumentar el plazo del reajuste, so pena de mantenerle al asalariado el deterioro que padecía anteriormente.
Pasándolo en limpio.
Si ante un incremento del 10% en la inflación, realizábamos reajustes semestrales, y al bajar la inflación a la mitad (5%), alargamos los reajustes al doble (reajuste anual), el deterioro existente por mantener fijos los salarios por un período mientras el costo de vida sube (deterioro del salario real), se mantiene.
Por lo cual, toda tentativa de los gobiernos de realizar reajustes por períodos más largos que los que se estaban utilizando, atenta contra una mejora que disminuya el deterioro que padece el salario porque, al no ser el ajuste instantáneo, hemos visto el efecto pernicioso del mismo que, mediante el alargamiento de los lapsos de ajuste, se intenta mantener.
*Dirigente de la C.I.
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