El blindaje financiero para salvar la economía argentina

n neologismo hizo irrupción –hace de esto pocos días– en el lenguaje político económico: financierización de la economía. Pocas veces un nuevo vocablo ofrece una precisión conceptual tan clara como el de referencia, pues expresa de manera inequívoca un fenómeno que ha venido ocurriendo implacablemente desde hace unos anos: la prevalencia cada vez más notoria de lo financiero por sobre todo otro aspecto de la actividad económica.

Al respecto, es ilustrativo observar la situación que está viviendo Argentina, y de la que se ocupa Búsqueda en su edición de ayer. Nos referimos al «blindaje financiero», una suerte de tabla de salvación que los organismos internacionales han lanzado al ministro Machinea para ayudarlo a sortear el difícil trance en que se halla el país vecino.

El salvavidas consiste en cuarenta mil millones de dólares merced a los cuales el gobierno de De la Rúa alejará el riesgo de default sobre la deuda argentina. Es decir, asegurar a los tenedores de documentos con vencimiento en 2001que van a poder cobrar. Como se advierte, de lo que se trata es de generar –o eventualmente devolver– la necesaria confianza de los inversores en la economía argentina.

Pero lo que nos interesa aquí es senalar cómo, después de diez anos de menemismo –que es como decir de ultraliberalismo económico, de ciega aplicación a rajatabla de las recetas emanadas de los centros de poder financiero– un país con las riquezas naturales de la Argentina muestra el escalofriante deterioro actual.

Basta leer la pintura que el propio columnista hace de la situación: «…a ver si el gobierno puede sacar a la economía de la delicada situación en la que se encuentra desde hace ya dos anos, caracterizada entre otras cosas por parálisis productiva, aumento del desempleo, alto déficit fiscal y de cuenta corriente (con la consiguiente necesidad de obtener un financiamiento creciente y cada vez más costoso), elevadísimas tasas de interés, etcétera.» (subrayados nuestros).

Pero ya se nos advierte que «el ‘blindaje’ por sí mismo no va a cambiar la historia de Argentina, sino que simplemente le dará al gobierno algunos meses (seguramente no más allá de mediados del ano que viene) para intentar cambiar la situación y conseguir una reactivación fuerte de la economía».

?Y cómo se logra esa reactivación fuerte? Pues propiciando el ingreso del país a un ‘círculo virtuoso’ en el que «la mayor confianza genera ingreso de capitales y caídas en las tasas de interés, que vía aumento del crédito incrementan el gasto tanto en consumo como en inversión; lo que mejora la recaudación, reduce el déficit público y ello hace que se genere más confianza y se repita el ciclo».

Un panorama realmente idílico para llegar a un mundo feliz. Naturalmente que nadie se pregunta si el modelo neoliberal de privatizaciones, de libre mercado y de desregulaciones no es el responsable de la crisis brutal que padece el pueblo argentino.

Y a ninguno de los adalides del dogma neoliberal se le ocurre pensar en revisar sus certezas a la luz de una experiencia muchas veces tomada como ejemplo de lo que debe hacerse.

Quienes nos oponemos al modelo debemos seguir bregando para mostrar los devastadores efectos que conlleva. Que el sufrimiento del hermano pueblo argentino sirva por lo menos para convencernos (y convencer a los gobernantes) de que estamos a tiempo de evitar mayores calamidades.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje