La guerra de Fasano
Ultimamente Federico Fasano está recibiendo críticas por parte de sus lectores por difundir las ideas de personas que atentan contra los más caros principios de la izquierda o los intereses del gobierno nacional; pero este artículo no es para defenderlo, que al fin y al cabo es abogado y sabe defenderse solo, sino para resaltar un valor fundamental en una sociedad democrática: el pluralismo.
El artículo editorial de Leopoldo Amondarain, comparando a las mujeres que defienden la despenalización del aborto con el «monstruo en el departamento de Artigas, que violó y asesinó a su bebé de apenas 14 meses», ha levantado las iras de lectores de países tan alejados como España. Es que don Leopoldo, blanco católico apostólico romano, tiene la virtud de calentar a un muerto. En LA REPUBLICA se publican con frecuencia como cartas del lector notas de Esteban Silva, quien se destaca por defender a los Peirano, a los militares golpistas y a otros «buenos muchachos», con la nobleza, sí, de reconocerle a Fasano la difusión de sus ideas, pese a que configuran la antítesis del pensamiento del periodista. Todo esto sin réplica por parte de éste.
En un nivel intelectual mucho más elevado, en LA REPUBLICA escribe a menudo Manuel Flores Silva, a quien respeto pese a las eventuales discrepancias.
Fasano me publicó en la página editorial una nota en la cual pedía la renuncia del ministro de Economía, idea que felizmente he ido cambiando desde que los logros del gobierno se comenzaron a publicitar de la manera debida. En LA REPUBLICA cualquiera puede escribir criticando e incluso insultando a Fasano, elevar loas a la oligarquía y a sus representantes de los partidos tradicionales. Y recuerdo cuando en medio de una campaña electoral ofreció a todos los partidos políticos una página para difundir sus propuestas en forma gratuita.
La pregunta es: ¿En qué otro medio se ve algo parecido? ¿Imaginan un artículo de Eleuterio Fernández Huidobro en El País? ¿Y a mí mismo de editorialista en El Observador? Puede ser…el día en que los chanchos vuelen.
Nadie dijo que la democracia fuera algo fácil de defender. Más vale que los lectores de izquierda lo entendamos, pues de lo contrario correremos el peligro de convertirnos en lo mismo que combatimos.
Mientras que otros condenan al silencio a sus opositores, LA REPUBLICA les da todo el espacio que necesitan. De eso se trata: ser pluralistas mientras la derecha oculta noticias que pueden beneficiar a la izquierda. Ser pluralistas aun cuando nos perjudique. No callar a nadie; defender la libertad de expresión de todos. Y esto lo predica y practica quien padeció censuras, cárcel y más de treinta juicios (de los cuales y hasta donde sé no ha perdido ninguno), alguien que opinaba cuando era peligroso opinar, cuando los herejes políticos pagaban cara su osadía y desacato en las sombras del pachecato y sus engendros: la dictadura militar y el primer gobierno de Sanguinetti.
¡Bienvenidos sean quienes piensan distinto! Bienvenidos don Leopoldo y don Esteban, aunque haya que contar hasta 10.000 antes, durante y después de leer sus artículos.
Evitar el imperio de una sola opinión: esa es la guerra de Fasano.
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