Agropecuaria: el marketing de la línea económica
Goy Viera Silva *
Quien esto escribe, ha hecho llegar a la sección «Ecos» del diario «El País» (pretendiendo acceder a su gran tiraje) en varias oportunidades, opiniones de análogo tenor al de este artículo, referidas a urticantes e interrelacionados temas agropecuario-económicos que dicho diario se negó a publicar. Dicha actitud habla por sí sola de falta de pluralidad y desmiente la pertinencia de la propia denominación de la página, donde los únicos ecos que se oyen son los imbuidos desde procedencias inconfesables. Además de problemas menores, excepcionalmente se mencionan temas importantes. La condición para ello es que la opinión vertida esté en un todo de acuerdo con los intereses que defiende dicho diario.
Aclaremos. Quien esto escribe, no tiene filiación política. Pretende ser racionalista y justo. Lo mueve la defensa de los derechos propios y ajenos. Se enorgullece de renegar de nuestro sistema político unilateral, que únicamente favorece a la «dirigencia», y cuando habla de «dirigentes» no piensa sólo en los «políticos».
Vayamos al grano. Con fecha 15/12/2000 el diario «El País» (?cuando no?) publicó el artículo «Buenos números a partir de tecnología y dedicación», referido a la «VI competencia de sistemas de producción» auspiciado por el SUL, donde se habla de tecnología y manejos de establecimientos agropecuarios. No se agrega nada nuevo. Por excepción, puede haber algún productor en el país que no conozca las técnicas mencionadas por el diario. El Sr. Marcelo Giúdice fue el productor ganador del concurso.
La primer pregunta es: ?Cuál es la base u origen de la circunstancia financiero-económica de dicho senor? Sería bueno saber también si dicha circunstancia no tuvo algún agregado de beneficio coyuntural fortuito que lo haya ayudado a afirmar su despegue.
La segunda pregunta es: ?Somos los hijos de la pavota el resto de los productores? Tal parece que así lo afirmaran tácitamente el artículo en cuestión, la presencia de autoridades oficiales y «gremiales» en la premiación, y el «cojudo» endeudamiento que padecemos la mayoría.
Esta situación paradojal contradice a los grandes titulares del artículo de «El País» donde el gobierno trata de promocionar indirectamente su línea económica impuesta por el exterior para beneficio del exterior. Cabría preguntarse si el gobierno va a financiar a los productores, además del endeudamiento, el «nuevo» sistema de explotación «descubierto» y publicitado. Moralmente está obligado a hacerlo. El endeudamiento actual es el mismo de los ochenta que vive y colea aún hoy, originado en la línea económica instalada al final del gobierno de Pacheco y mantenida hasta ahora. El agregado actual es el Mercosur. La transferencia de recursos del sector agropecuario al resto de la economía ha sido monstruosa, y ella proviene de que el campo ha bancado el tipo de cambio que posibilitó la entrada de Uruguay al Mercosur, y del manejo impúdico de los precios de los productos agropecuarios. A esto agreguémosle que Argentina y Brasil no cumplen con los convenios mercosurianos poniendo todo tipo de trabas indecentes a la entrada de nuestros productos, e imponiéndonos –en el caso de Brasil– sus propias miserias monetarias que también en su mayor parte las paga el campo, y en menor medida global las paga la industria. (No la frigorífica). En suma, ?qué responsabilidad tienen los productores en una política cuyas determinantes negativas se originan en la injerencia extranjera? ?Es serio que el Presidente haya afirmado en los últimos días que hay un sector que se resiste a aceptar «El mundo tal cual es» como ocurría en nuestra infancia? Pero por supuesto que es así. Pero se equivoca el Sr. Presidente en la medida y el nombre. No es sólo un sector. Nadie acepta el mundo que nos tratan de embutir como si nuestra mente fuera un chorizo.
En su intento de marketing ante su propio país, el gobierno olvidó que los «números buenos» promocionados en el artículo de «El País» como resultado del «nuevo sistema de producción», apenas superan el rendimiento de un depósito a plazo fijo en el banco. Sin comentarios. Pero hay más. No contento el gobierno con que la actividad agropecuaria mantenga al resto del país y no se pueda mantener a sí misma, registra en el artículo del mencionado diario una afirmación del Sr. Giúdice: «En ganadería uno se iba un mes para la playa y no pasaba nada. Pero eso no existe más. Yo tengo que estar todos los días en el predio, cada segundo encima de los animales y las pasturas. El secreto está ahí».
Es el paradigma sublimado de la involución humana. El hombre para la empresa y no la empresa para beneficio del hombre. El hombre al revés. ?Qué pretenden los «políticos»? ?Esclavizarnos? !Qué caradurismo!
* Productor Agropecuario de Cerro Largo
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