Tergiversaciones ministeriales

Síntoma agudo de la gravedad de los tiempos que corren es la tergiversación del sentido y consecuencia de ciertos actos. Días pasados –es ejemplo de lo expresado– el ministro de Trabajo y Seguridad Social se dio a la queja por el daño que a la economía nacional provocaban las manifestaciones y paros del gremio de la salud, cuando la realidad es que son las medidas de gobierno –contra las que se realizan las protestas– las que dañan economías familiares, sociales y nacionales.

Uno de los motivos de repulsa contra la actual propuesta presupuestal es la pretendida aplicación del Impuesto al Valor Agregado a los servicios de asistencia médica. El polémico artículo 135 incluido en el mensaje complementario.

El presidente de la Federación Médica del Interior opina al respecto que, de aplicarse, el artículo «traerá consecuencias que terminarán por desestructurar en gran parte el sistema sanitario del país».

En concreto, la medida en un principio determinará un incremento en la cuota mutual de aproximadamente 25 pesos, que si bien no parece de por sí significar un monto de gran importancia, su aplicación llevaría a la pérdida de puestos de trabajo, ya que «habría una constricción muy difícil, lo que implicaría ahorro de dinero, y obviamente sería en mano de obra.»

Y en esto, la naturaleza sensible de los miembros de la sociedad lo acusan: advierten las variaciones sobre lo pequeño de las economías.

Los termómetros de los señores ministros no registran esas variaciones, índices de un mal. Están en otras mediciones para las cuales han sido acondicionados.

No es extraño, por tanto, que mal interpreten síntomas y reacciones.

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