Escrito por: Por Egon Herbert Einöder - Sociólogo multidisciplinario
Desaparecidos el socialismo real y el neoliberalismo sui-generis, que nunca dejó de ser intervencionista y las diversas teorías de la dependencia, se inició la búsqueda de modelos económicos alternativos. Sin embargo ningún modelo económico alternativo, ya sea al del socialismo real o al del neoliberalismo, pudo ser formulado en las últimas décadas. Este hecho pudo haber sido la consecuencia de mantener postulados perimidos, limitando la percepción de la evolución histórica. También pudo originarse en las inquietantes conclusiones derivadas del colapso soviético. Con estas limitantes se trató, sin lograrlo, de imaginar un imposible modelo económico alternativo y no un posible modelo socio-político sistémico aplicable a la realidad presente.
En el mes de mayo se repitieron en Montevideo las mismas inquietudes respecto a este aparentemente inasible objetivo. En este sentido cabe destacar en primer término la iniciativa del Dr. Federico Fasano tendiente a crear un nuevo paradigma. La sola convocatoria implica reconocer la ausencia, hasta ahora, de este paradigma. La convocatoria ha coincidido con el XIV Encuentro del Foro de San Pablo, con varias declaraciones de políticos y con la agudización de la dialéctica burocrática del Estado. Todo ello muestra la compleja naturaleza de la encrucijada del poder que enfrentan las izquierdas, usando la expresión de Constanza Moreira al comentar el XIV Encuentro.
I. El Foro de San Pablo
El Foro de San Pablo ha exhortado, a lo largo de su existencia, profundizar los estudios que permitieran definir un nuevo modelo alternativo al neoliberalismo.
En el XIII Encuentro en El Salvador (2007) dos de los cuatro temas centrales fueron la formulación de políticas anti-neoliberales y la relación entre las fuerzas políticas, los movimientos sociales y los ciudadanos. Ambos, por su trascendencia, pueden y deben ser analizados desde una perspectiva general y no exclusivamente ideológica. En 2007 se debatieron temáticas tendientes a emprender políticas propias de desarrollo económico y social. Esa aspiración, en los catorce años de encuentros no ha podido ser delineada.
Algunas causas de esta inmadurez intelectual las hemos mencionado en la introducción de esta nota. Constanza Moreira destaca que el Foro no se caracterizó por su potencia intelectual.
La declaración final del XIV Encuentro en Montevideo es una larga lista abierta de variadas aspiraciones yuxtapuestas pero no integradas sistémicamente en un paradigma socio-político. No hay ninguna alusión concreta de políticas de desarrollo social que era la aspiración del encuentro anterior.
El documento es exclusivamente programático o estratégico, es decir no incluye las tácticas necesarias para su realización sin error (Djilas) en el mediano y largo plazo.
El documento convoca para el XV Encuentro a realizarse en la ciudad de México para continuar la lucha por la definitiva liberación de nuestros pueblos y por el socialismo.
Esta es la única vez que se usa la palabra socialismo. Se aclaró que “el planteo no es la revolución socialista ni el socialismo, pero sí la integración para romper la lógica del mercado” (Roberto Conde). No hay explicación de cómo se lograría esta ruptura.
El colapso del socialismo real fue tan profundo que no solo no se pudo crear un sistema socialista sustitutivo, sino que tampoco se ha encontrado la definición de la propia palabra socialismo. Esta definición resulta indispensable para un socialismo moderno en paralelo con un capitalismo moderno y una democracia también moderna. Dieterich destacó que no se puede comparar el mundo en el que vivió Carlitos (Marx) con el mundo presente.
II. La convocatoria por un nuevo paradigma
La convocatoria del Director de LA REPUBLICA, Dr. Federico Fasano para un nuevo paradigma contó con destacados representantes del pensamiento socialista latinoamericano: Heinz Dieterich, Claudio Katz y Emir Sader, y como moderador a Emilio Cafassi.
El Director Federico Fasano fundó la necesidad de la convocatoria en los siguientes términos de referencia:
1. “El capitalismo es el sistema que mayor desarrollo de las fuerzas productivas generó y el que mayor abundancia produjo, sin embargo en lugar de resolver los problemas de la humanidad los acentuó”.
2. “El socialismo real fracasó en resolver el tránsito del reino de la necesidad al reino de la libertad”.
De estas premisas se plantea la pregunta: “Qué hacer con el fracaso del capitalismo y el socialismo real, tema que está en el primer lugar del orden del día en el debate en el planeta Tierra”.
“El nuevo proyecto histórico y el nuevo paradigma deben ser motivo de un gran debate de las ideas” y debe dar respuesta a las siguientes cuestiones:
¿Cuál es el plan maestro del proyecto histórico?
¿Cuál es el modelo que sustituirá el neoliberal, la economía de mercado?
¿Cómo es la transición de la democracia formal y la inexistente democracia participativa?
El ajuste de los términos de referencia
Considero que los propios términos de referencia deben ser sometidos a la duda metódica. La rigidez de los mismos solo puede desviar el análisis a una errónea interpretación de la realidad frustrando la acción requerida. “Quien quiera reformar fundamentalmente el mundo debe interpretarlo fundamentalmente y sin error” (Djilas).
El capitalismo aún el más primitivo, como el que inventa la rueda, hasta el capitalismo inglés que conoció Marx, pasando por el de Stalin que forzó la implantación capitalista para superar su atraso frente a Occidente es parte inseparable de la historia humana y de su futuro. El marxismo siempre consideró que era el paso previo hacia la transición socialista, aunque la historia demostró que esto no era cierto y más bien se desarrolló en los países atrasados o como legitimación para apropiarse de las riquezas minerales y el petróleo, de cuyo mercado depende el mundo entero, incluido EEUU. En América Latina el intervencionismo del Estado y la apropiación de las grandes empresas es un fenómeno de larga data. Esta socialización impulsada por dictaduras y democracias, la justificaba Batlle y Ordóñez como forma de hacer más competitiva la sociedad porque con las ganancias (plusvalía) de las empresas públicas los impuestos deberían ser forzosamente muy bajos. Batlle y Ordóñez no tuvo en cuenta la naturaleza humana que rápidamente degradó el sistema que él había imaginado.
El retorno de la democracia hace casi un cuarto de siglo, no pudo superar el estancamiento y la pobreza asentados en una súper estructura política, destructora del proceso de ahorro y de inversión. Este proceso es el que genera el capital, que es el único mecanismo macroeconómico capaz de desarrollar una nación, siempre que el sistema político no absorba el excedente. En el socialismo real se convirtió en la apropiación política de la plusvalía. (Mészáros).
Mi primera conclusión respecto a América Latina es que no fracasó el capitalismo sino que fracasó la democracia.
El incipiente desarrollo industrial, producto de la sustitución de importaciones, fue destruido por la contradicción conocida como el costo Uruguay, aplicado por los funcionarios civiles de las dictaduras al reducir los aranceles de importación sin reducir la tributación efectiva.
Hoy vemos el surgimiento poderoso de los productos primarios que no generan altos volúmenes de empleo, ni de impuestos, con lo que, retornamos a la etapa primaria del desarrollo sin alcanzar la etapa secundaria de la industrialización y la terciaria de los servicios.
Por ello hablamos del fracaso de la democracia originada en el subdesarrollo de su súper estructura que es otro concepto de Marx que es necesario revisitar y adaptar a nuestros tiempos.
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