OPINION

El apoyo de Huidobro al presidente Chávez

Jueves 12 de junio de 2008 | 2:40
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El senador Eleuterio Fernández Huidobro dio ayer, durante una entrevista que le realizó Sonia Breccia en 1410 AM LIBRE, su total apoyo a la iniciativa de paz del presidente Hugo Chávez, con la que propuso que las FARC liberen a todos los rehenes y abandonen la lucha armada.

Este apoyo del viejo guerrillero tupamaro a la propuesta de Chávez, muestra la madurez no solo de la izquierda que empuñó las armas en la década del 60 en nuestro país, sino que dignifica a toda la sociedad uruguaya que ha logrado que las grandes definiciones políticas e ideológicas se diriman por la vía pacífica y el debate democrático.

Fernández Huidobro no solo apoyó la iniciativa de Chávez, que en nuestro país solo ha recibido la crítica de los fundamentalistas de izquierda que adoran el pensamiento del estadounidense James Petras, sino que además dijo que la izquierda y el progresismo latinoamericano deben participar de ese proceso de pacificación.

Este planteo del senador de la CAP-L no se hizo desde el ángulo de la ingenuidad, porque es consciente de que si no hay un amplio arco de gobiernos, partidos y pueblos detrás de la apertura democrática de Colombia, las acciones de paz pueden abortar como ya ha pasado en otras oportunidades.

Un paso atrás ha sido el fracaso de la iniciativa que impulsaba una reforma a la Constitución de Colombia que buscaba, entre otras cosas, despojar de sus bancas a los congresistas procesados por nexos con paramilitares y así solventar la crisis de legitimidad del Congreso, fue rechazada el pasado martes en el Senado por la férrea oposición del oficialismo que es mayoría en esa cámara.

Es que Uribe, un presidente con apoyo popular (casi el 80%), no es un pro yanqui, sino que se podría decir que es yanqui, como se definió alguna vez Alejandro Végh Villegas. Pero en el actual marco latinoamericano de progresos y de avance de los programas avanzados, puede ser integrado a un camino de paz.

Esta es, por lo menos, la visión del presidente de Brasil Lula Da Silva, quien le ofreció la presidencia de la Unasur, pero que el presidente de Colombia no aceptó por sus compromisos con la Casa Blanca.

Para la diplomacia de Venezuela y de Brasil la paz y la democratización de Colombia se ha transformado, en su centro de atención. Ambos países entienden que una vez pasadas las elecciones de Estados Unidos, gane quien gane, existe el peligro de que el Pentágono, desesperado por el petróleo que le permita mantener el estilo de vida estadounidense, intente aumentar su influencia en América del Sur y no con buenos modales.

No es casualidad, entonces, que Brasil se disponga a tener submarinos nucleares para proteger los nuevos yacimientos de petróleo que ha descubierto en los últimos meses.

Tampoco debe sorprender que la Amazonia, el mayor banco genético de la Tierra, se haya transformado en zona estratégica para el gobierno, la cancillería y el ejército de ese país, zona que también preocupa e interesa a Venezuela.

El drama de Colombia ha pasado a ser patrimonio de América del Sur y de todas las fuerzas democráticas del mundo, que no quieren que la paz mundial peligre y tampoco que surjan nuevos focos de guerra.

Es de esperar que los partidos políticos uruguayos, las organizaciones sociales y empresariales, las diferentes corrientes filosóficas y religiosas entiendan que la propuesta de Chávez es de un estadista que quiere aventar el peligro de la guerra de nuestro continente.

En este sentido Uruguay tiene mucho por hacer. Fernández Huidobro dio el primer paso.

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