
El vigésimo aniversario que está celebrando LA REPUBLICA es propicio para insistir sobre un tema de enorme trascendencia: el papel de la prensa en una sociedad democrática.
La exposición que se cierra hoy en el Museo de Artes Visuales es por demás ilustrativa de lo que ha sido el diario plural en la vida del país. Como con acierto ha dicho el doctor Gervasio Guillot, es un diario rebelde, demócrata y tozudamente plural; y además, agregamos nosotros, es un diario que rompió el esquema acartonado y solemne que caracterizaba a los diarios uruguayos.
Pero por sobre todas las cosas, ha sido y sigue siéndolo la piedra en el zapato, la presencia que molesta al establishment, la voz de los sin voz. Es decir que cumple un papel fundamental en la democratización de la sociedad uruguaya. Nos referimos a la democratización de la información y de la opinión, permitiendo oír las dos (o más) campanas en los temas que atañen a los ciudadanos. Cumple, por tanto, un papel exactamente opuesto al que desempeñan los grandes medios masivos y, fundamentalmente, los medios audiovisuales.
Basta hacer un somero cálculo para advertir la aplastante mayoría de medios escritos, radiales y televisivos que responden al país conservador y a las clases dominantes. Con la excepción de un par de semanarios y diarios, la prensa escrita es vocera de los intereses de la derecha, refleja su punto de vista y trata las noticias en función de esos intereses. En la radio la proporción es similar, y en la televisión abierta, el canal oficial se debate dignamente frente al poder de los canales privados.
Estos últimos se han convertido en difusores oficiosos de la ideología imperial, divulgando sin rubor los anti-valores que conforman la cultura del capitalismo neoliberal. Reproducen las pautas culturales que vienen del primer mundo a través de la información y de los programas enlatados del más bajo nivel de modo tal que penetran con ese poder innegable de la caja boba hasta en los estratos más bajos de la sociedad. Llevan a la categoría de ídolos, de modelos a emular, a los personajes más mediocres; es así que se produce un trastocamiento de los valores y una peligrosa contradicción entre lo que intenta transmitir la educación pública y lo que transmite el imperio a través de sus prototipos y paradigmas en un todo de acuerdo con el “american way of life”.
Y en lo que tiene que ver con la información, basta recordar el tiempo destinado a cada uno de los diversos candidatos presidenciales durante las dos últimas campañas electorales, cuando quedó en evidencia la notoria supremacía que tuvieron los candidatos conservadores sobre el candidato de la izquierda. Y si nos ubicamos en el momento actual, también es notoria la preeminencia de la voz de la oposición. En efecto, los canales dedican un tiempo mucho mayor a recoger las críticas de blancos y colorados que a divulgar los logros del gobierno. Asimismo, es claro que la “gran prensa” aparece aliada a la derecha en lo que tiene que ver con la difusión que da a los hechos negativos; el más insignificante hurto o rapiña callejera adquieren dimensiones de catástrofe cuando esa prensa informa de ellos, ya que la estrategia no confesada pero evidente de la derecha no es otra que magnificar la actividad delictiva para ayudar a la sensación de inseguridad que percibe la población.
En fin, en este panorama, LA REPUBLICA sigue desempeñando su papel contestatario, cuestionador y democrático, desnudando las implicancias, las connivencias, los tejes y manejes, la tergiversación de la realidad, la información torcida y el entronizamiento de los héroes de pacotilla que la cultura del imperio nos presenta como paradigmas.
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