Una estrategia industrial para el Uruguay productivo

El Martes pasado el Ministerio de Industria, Energía y Minería, con todo el equipo de trabajo, presentamos a la ciudadanía las «Directivas de la Estrategia Industrial enfocada al desarrollo y adquisición de base tecnológica». Más allá de los conceptos riquísimos manifestados ­con muchísimo contenido­, nos interesa destacar algunos aspectos políticos esenciales, que de la lectura del documento pueden pasar al lector o al analista de manera inadvertida. Primero: El desarrollo del Uruguay Productivo. Alguien puede pensar que esta presentación se trata de una génesis: un antes y un después de la estrategia de elaboración y desarrollo de un Uruguay Productivo. Nada más alejado de la realidad.

El Uruguay Productivo ya está en marcha, es una realidad palpable día a día, minuto a minuto, en una construcción diaria y colectiva que significa nada más y nada menos que transformar un proyecto político de país con una dirección orientada en una dicotomía de producción ­servicios a otro proyecto de país integral con base productiva, con un ancla muy fuerte en un desarrollo económico sostenido, integrado, democrático y descentralizado que nos contemple a todos. Múltiples son los ejemplos que podemos dar de ello. Para empezar, todas las cifras del gobierno son ampliamente positivas. Crecimiento sostenido de la economía en tasas excepcionalmente altas del 7,4% anual en el último año, exportaciones en marcado crecimiento en donde, en el mes de abril se constató un récord con una cifra de US$ 564.000.000, desocupación histórica cercana al 8%, equilibrio macroeconómico innegable, crecimiento de las inversiones, sólido manejo de la situación fiscal. Lo mismo podemos afirmar del crecimiento del producto bruto industrial, del empleo industrial, de las exportaciones industriales y de la inversión industrial. Todo en crecimiento. En fin, un país apto para el sustento y desarrollo de un salto cualitativo imprescindible e impostergable.

A nivel de inversiones destacamos el desarrollo forestal del país; Botnia, Ence, Stora Enzo; la reciente inversión de Cherry Soma con capitales chinos y argentinos que marca un quiebre en la industria autopartista; el fabuloso proyecto de Envidrio próximo a inaugurarse enclavado en el Parque Tecnológico del Cerro con una inversión en millones de euros; el Parque Biotecnológico de la ciudad de Pando que visitara recientemente el Presidente de la República con avances en investigación y desarrollo; el parque agroalimentario de Las Piedras con 150 fuentes de trabajo creadas y más de 50 proyectos ejecutados, el desarrollo del software con desocupación 0, etc. En resumen hoy el capital se dirige y se instala en el sector productivo, y no acampa en el «país plaza financiera»de las Safis y de las «off shore» de otras épocas. Sin embargo no lo consideramos suficiente. Podemos ir a más. Debemos ir a más y es allí donde el documento presentado no es más que la profundización de un Uruguay Productivo en marcha. Es dar un escalón más a lo ya realizado, por la sencilla razón que el país hoy tiene las condiciones objetivas para avanzar más rápidamente en esta dirección.

Segundo: Los actores. Definimos cuatro actores principales para el desarrollo productivo. Las empresas multinacionales, las grandes empresas nacionales, los entes del Estado y las micro y pequeñas empresas. Salir de la lógica que sólo importa e incide la inversión extranjera directa es todo un cambio conceptual, ya practicado, hoy explicitado. ¿Acaso el desarrollo productivo de Bella Unión con el efectivo impulso de Ancap no es convencerse que los entes no son sólo empresas comerciales sino que también son pilares fundamentales del desarrollo nacional?. También las micro y pequeñas empresas juegan un rol preponderante. Entre otras cosas se dará prioridad a aquellos grandes emprendimientos que nos permitan realizar desarrollo nacional en áreas consideradas claves a través de nuestras Pymes.

Tercero: La captación de procesos. Toda una definición no sólo técnica sino estratégica. El Uruguay es capaz de captar procesos de alta especialización. No productos, procesos de una cadena productiva, por nuestra idiosincracia. Por eso se debe apostar fuertemente a la educación destinando 134 millones adicionales como lo estamos realizando. El Uruguay debe ser innovador para ser más competitivo, para tener mayor especialización productiva y para crecer de forma sostenida y sostenible. La industria de autopartes y el software ya son una realidad en crecimiento. La industria aeronáutica y la industria naval pueden tener desarrollos potenciales importantes en esta estrategia.

Cuarto: La estructura productiva se basa en productos primarios de bajo valor agregado El 75% de las exportaciones de nuestros productos son de bajo valor agregado, el 19% son de medio valor agregado y sólo el 6% son de alto valor agregado. Cambiar esta matriz es el desafío. Promover mayor valor agregado en las exportaciones de comodities (carnes, leche, trigo, madera, etc); incentivar el desarrollo de las industrias de alta especialización productiva y calificada mano de obra y superar los cuellos de botella de las industrias con enorme potencial competitivo, desarrollando políticas sectoriales que les hagan un campo fértil para su «explosión». Reconvertir las industrias con problemas de competitividad y no cambiarles el modelo abruptamente y obligarlas a su cierre es otro gran desafío que deberemos encarar. El Uruguay Productivo está en marcha. Nuestra apuesta es darle un escalón más al Uruguay en el desarrollo y adquisición de base tecnológica.

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