Unidad en la diversidad
En la Declaración final del XIV Encuentro del Foro de Sâo Paulo (FSP) culminado el domingo pasado tema al que hemos venido dedicando nuestros comentarios de esta semana se dice que éste «ha sido una nueva oportunidad para reafirmar los lazos que unen a los partidos que lo integramos y la vocación de unidad en la diversidad que es nuestra seña de identidad».
Este concepto fundamental está explicitado en un párrafo que une a la profundidad del contenido la belleza de la expresión: «En la pluralidad y diversidad del Foro de Sâo Paulo reside el secreto de una larga y fructífera existencia. En su capacidad de ‘debatir sin herirse, discrepar sin dividirse y polemizar sin dejar de sentirse compañeros’ está la garantía de su preservación como un auténtico espacio de socialización de experiencias y de articulación de acciones de solidaridad». Como lógica derivación de este planteo se afirma luego: «Promoveremos la unidad de las izquierdas en todos los países como herramienta importantísima para impulsar los procesos de cambio». Tal era el sentido de la consigna de relanzamiento del Foro de Sâo Paulo con que fue convocado el XIV Encuentro, y que quizá no se alcanzó en la proporción deseada. Se trataba de ponerlo a tono con las nuevas realidades políticas de América Latina, de incorporar nuevos partidos surgidos en el último período y que han concitado amplios márgenes de adhesión por parte de los pueblos de los respectivos países (casos típicos, aunque no únicos, del MAS boliviano y la Alianza País ecuatoriana) y de asegurar su participación regular en las labores del FSP y en su Grupo de Trabajo.
De esta suerte se aspiraba a mantener viva una constante del Foro en sus 18 años de actuación a lo extenso de la América Latina y caribeña: «debatir sin herirse discrepar sin dividirse y polemizar sin dejar de sentirse compañeros». Lo repito para que quede bien grabado para todos. En el Encuentro se citó, en el curso del cálido homenaje a Nani Stuart, su mensaje de mantener la ternura entre compañeros para reservar la dureza al combate contra los enemigos. Los veteranos recordamos que esta tónica se matrizó desde el Encuentro fundacional del FSP en San Pablo en 1990, donde se veían las caras por primera vez representantes de 48 partidos y frentes de izquierda de América Latina y el Caribe, por iniciativa del joven PT brasileño, con participación del aguerrido PC cubano a más de 30 años de su revolución socialista, de un Frente Amplio uruguayo que había pasado con honor la prueba de la dictadura, de partidos y movimientos con tradiciones cuasi seculares y otros que practicaron métodos de lucha de la más extrema diversidad. Todas esas corrientes diversas se pudieron amalgamar en una formación única, para intercambiar opiniones, nutrirse cada uno de las experiencias de los demás, tomar medidas de solidaridad recíprocas y proyectar acciones comunes. Era una experiencia inédita. Ahora ella se incorporó como práctica habitual y sistemática del FSP. Es una adquisición perdurable y, cuando menos, una experiencia digna de tomarse en cuenta. Nos consta que fue éste uno de los aspectos más valorados por las numerosas delegaciones extranjeras que convergieron en Montevideo, para un total de 844 delegados (incluyendo por cierto a los locatarios) provenientes de 35 países.
Pudimos palparlo en el curso del Encuentro y en los días posteriores en un sinnúmero de reuniones con representantes de países de América, Europa y Asia, que expusieron a la vez sus propias experiencias y sus interrogantes. Fue en todos los casos un fructífero intercambio de opiniones. Otros quedaron agendados para un futuro próximo, en particular con los integrantes del FSP, para coordinar las próximas etapas de actividades e incluso el siguiente Encuentro del Foro a efectuarse el año entrante en México. Entre ellos destaco los intercambios con las nutridas delegaciones de Colombia, de Bolivia y de Paraguay, merecedoras todas ellas, en planos diversos, de la máxima solidaridad continental, e incluso desde fuera de la región. Para dar un ejemplo europeo, pudimos asomarnos a la rica y novedosa experiencia de Die Linke (La Izquierda), el partido de la izquierda alemana, recién constituido, que realizó su I Congreso coincidentemente con nuestro Encuentro y que envió a Montevideo uno de sus dirigentes de primer plano. Este tema merece un desarrollo particular. Nuestra concepción coloca en el centro, como se dijo, «la unidad en la diversidad un lema del documento base del Encuentro, la búsqueda permanente de la unidad, un distintivo de nuestro Frente Amplio que sentimos como una responsabilidad permanente en nuestra vida interior, en la acción política y en la conducta internacional». Sobre el XIV Encuentro se proyectó la creación simultánea de la Unasur. Ya lo veremos.
Compartí tu opinión con toda la comunidad