Deuda social: lo que la coalición no quiso discutir

Dra. Mónica Xavier

Nos hubiera gustado debatir durante la sesión de discusión del Presupuesto Nacional la situación del Iname y así lo planteamos en dos oportunidades.

Dicho tema no fue considerado en la Cámara de Diputados en ocasión de tratarse allí el Presupuesto; en la Comisión Integrada de Hacienda y Presupuestos del Senado a altas horas de la noche, se acordaron sólo cuatro artículos argumentando: «Esto sería lo que están dando los rubros para el día de hoy», a lo que se agrega que nada obtuvieron en el presupuesto anterior.

No queríamos que se repitiera esta situación en la discusión del plenario del Senado de la República, en la que seguramente se argumentaría, una vez más, la falta de tiempo y de rubros… pero lamentablemente la mecánica de la discusión muy a nuestro pesar confirmó nuestras peores previsiones.

Como se ha dicho, la situación de la niñez es una «deuda social que se acumula» por lo cual consideramos que a este Parlamento debería haberle dado el tiempo y los esfuerzos que el tema merece y haber reconocido el trabajo que por este sector tan vulnerable realizan día a día, muchos hombres y mujeres uruguayos.

El Mensaje del Instituto Nacional del Menor presentado al Parlamento Nacional, puso de manifiesto lo que todos los días vemos en las calles cada uno de nosotros. Como dijeron varios legisladores, lo social, está prácticamente ausente en el mensaje original del Poder Ejecutivo, en el texto aprobado en Diputados, en el Mensaje Complementario, en las varias fe de erratas, y en lo que aprobó el Senado.

Si los datos que el mensaje de Iname contiene no nos mueven a la reflexión, seguramente le estemos dando la razón a quienes dicen «los políticos son todos iguales», «la política es insensible a las verdaderas necesidades de la gente» y otras apreciaciones que nada bien le hacen al prestigio del Parlamento.

Estamos convencidos de que cuando manejamos números es porque hay una realidad de carne y hueso que en ellos se expresa, por lo que queremos, a modo de ejemplo, reiterar algunos datos y agregar otros:

* Uno de cada dos niños de 0 a 5 años vive en hogares por debajo de la línea de pobreza.

* El 40% de los niños de 6 a 13 años vive en hogares pobres.

* El 16% de los hogares que se ubican por debajo de la línea de pobreza cargan con la mitad de la reproducción biológica de este país.

Tengamos en cuenta además que en 1994 el Iname atendía 16.000 niños, en el 2000 atendió a casi 40.000 y la proyección para el 2004 es de 63.000 niños. Entre los años 1994 y 1999 aumentó aproximadamente un 107% la cobertura del Instituto.

Con el crecimiento constante de la cobertura, son lógicos los reclamos de aumento presupuestal, también lo son los artículos que plantean incrementos de cargos así como los recursos solicitados para la capacitación de los funcionarios.

Desde la legislatura pasada –y aspiramos a que se concrete su aprobación en ésta– discutimos el nuevo Código de la Niñez y Adolescencia. Partidas para la aplicación de la nueva normativa, y una mejor informatización de los planes ya existentes son una necesidad impostergable. Las nuevas modalidades de atención de niños y adolescentes que implican, como criterio fundamental, su atención en el seno familiar o en hogares especializados evitando la internación, es también imprescindible. Para ello se necesita invertir.

El Iname no sólo atiende al niño y al adolescente: también asiste a la familia.

En el intento de conservar el vínculo familiar –que por el valor afectivo resulta imprescindible para niños, tengan o no capacidades diferentes– y como forma de apuntalar dichas familias realizando una tarea de tipo preventivo, es que se plantean partidas para sustentarlo. Las mismas, tenían como destino la aplicación de políticas dirigidas fundamentalmente a hogares monoparentales, en general con jefaturas femeninas que se estiman en un número aproximado a 80.000.

Estas políticas intentan paliar varios aspectos a la vez: la condición de estar por debajo de la línea de pobreza o en la indigencia, la realidad de la maternidad reiterada en adolescentes que frecuentemente trae aparejada la deserción temprana del sistema educativo y el desempleo, todo lo cual genera un perverso círculo vicioso de permanencia en la pobreza y de infantilización de la misma.

Pero los niños no votan… ni pueden organizarse de igual forma que los adultos para hacer oír su voz.

Lo que sí es cierto es que si no invertimos en estas generaciones, la progresiva desintegración humana y del capital social hipoteca un desarrollo humano sostenible, en un país que paradojalmente está calificado «positivamente y en crecimiento» por uno de los últimos informes del Fondo Monetario Internacional.

Al filo de la medianoche, se aprueban otros cuatro artículos propuestos por el Iname. No obstante lo aprobado –a todas luces insuficiente– nos hubiera gustado que el Parlamento no hubiese desaprovechado la oportunidad que tuvo de debatir en profundidad el tema, considerando además de mejor forma a los funcionarios del Instituto y comenzando a dar algún paso más para saldar la deuda social que se tiene con los niños y niñas pobres de nuestro país.

* Senadora del PS / (EP-FA)

 

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje