Reparación Integral para todos

¡ Qué bien que le vino a la Patria, a nosotros, todos los uruguayos, a las instituciones nacionales, organizaciones civiles, sociales, culturales, a nuestros niños, que en estos días se realizara la clásica conmemoración del 14 de abril, una fecha cara para un grupito de militares retirados y algunos tránsfugas de nuestra política!.

Aclaremos desde un principio que tienen todo el derecho de hacerlo, estamos en democracia. También tienen todo el derecho de pensar, interpretar los hechos pasados, y propagandearlos de la manera que mejor defiendan sus intereses y necesidades. No se trata de cuestionar todo esto en estas pocas líneas. Decíamos que es bueno, que es saludable y políticamente correcto para que el Proyecto de Ley de Reparación Integral(presentado por Crisol y el doctor Oscar López Goldaracena) sea aprobado rápidamente por el Parlamento Nacional. Porque precisamente de eso se trata el citado proyecto que aún continúa estudiando el Frente Amplio: es una propuesta a la sociedad en la que no solamente se ampara a todas las víctimas directas del terrorismo de Estado, sino que apunta y sostiene, en consonancia con las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que, las víctimas del Terrorismo de Estado «son todos los ciudadanos de un país».

Por ello se proponen una serie de políticas de Estado que van más allá de una reparación económica a las víctimas más directamente involucradas. Lo sucedido este 14 de abril con dos ex presidentes de la República (a los que se sumó ahora un ex vicepresidente) y un diputado participando de los actos de viejos militares, activos participantes del período dictatorial y conjura regional, y por lo tanto apoyando sus puntos de vista reivindicatorios de los disparates cometidos, fortalecen la necesidad y la urgencia que los demócratas de este país fortalezcamos el sistema jurídico e institucional para impedir que estos sucesos se repitan. La Asamblea de la ONU acordó como «Principios y directrices básicos»: la obligación de respetar, asegurar que se respeten y aplicar las normas internacionales de derechos humanos, es decir, adoptar disposiciones legislativas y administrativas y otras medidas apropiadas para impedir las violaciones de forma eficaz, rápida, completa e imparcial y, adoptar medidas contra los presuntos responsables de conformidad con el derecho interno e internacional.

Para las víctimas se acordó que » han de adoptarse las medidas apropiadas para garantizar su seguridad, su bienestar físico y psicológico y su intimidad, así como los de sus familias. El Estado debe velar porque, en la medida de lo posible, su derecho interno disponga que las víctimas de violencia o traumas gocen de una consideración y atención especiales para que los procedimientos jurídicos y administrativos destinados a hacer justicia y conceder una reparación no den lugar a un nuevo trauma». Se decidió que «los Estados concederán reparación a las víctimas por las acciones u omisiones que puedan atribuirse al Estado y constituyan violaciones manifiestas de las normas internacionales de derechos humanos «.

Se contempla la rehabilitación que ha de incluir la atención médica y psicológica, así como servicios jurídicos y sociales. La satisfacción ha de incluir, medidas para conseguir que no continúen las violaciones; la verificación de los hechos y la revelación pública y completa de la verdad, la búsqueda de las personas desaparecidas, una declaración oficial o decisión judicial que restablezca la dignidad, la reputación y los derechos de la víctima y de las personas estrechamente vinculadas a ella así como una disculpa pública que incluya el reconocimiento de los hechos y la aceptación de responsabilidades; la aplicación de sanciones judiciales o administrativas a los responsables de las violaciones y conmemoraciones y homenajes a las víctimas.

Finalmente, la ONU dispuso que las garantías de no repetición pasan, entre otras, por la educación, de modo prioritario y permanente, de todos los sectores de la sociedad respecto de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. Esto es lo que nos estamos debiendo los uruguayos. Gracias doctores Sanguinetti, Lacalle y Aguirre por alertarnos.

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