Canallesca campaña mediática contra Rodolfo Nin Novoa

Escrito por: Por Eduardo Ríos - Senador de Alianza Progresista-738

Viernes 18 de abril de 2008 | 10:35
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No me gusta, estando alejado como estoy de la actividad legislativa por un quebranto de salud del cual me estoy recuperando, ni salir a la opinión pública ni dar notas a medios de prensa. Pero hay ocasiones en que resulta humanamente inevitable.

Nuevamente, desde un medio de prensa de circulación nacional, se lanza una serie de acusaciones basadas en medias verdades, tergiversaciones, sesgos, y un cúmulo general de inexactitudes varias. En la nota de tapa aparecida ayer en el semanario Búsqueda se señala, con notoria insidia, que “desde la oposición y el oficialismo” se investiga cómo hizo el vicepresidente Rodolfo Nin para levantar un embargo. En el artículo periodístico se mezcla información con ironías varias, como afirmar que su llegada a la Vicepresidencia estuvo vinculada a “recorrer el camino que lo convirtió en hacendado”, y párrafos más adelante se señala que este “hacendado” posee un campo de poco más de 400 hectáreas, en propiedad compartida con otros dos hermanos. Pero además, borra de un plumazo que Rodolfo Nin estuvo vinculado a la actividad agropecuaria desde muchos años antes de llegar a la Vicepresidencia; tanto, que la denuncia que origina la nota periodística se trata de una deuda contraída por actividades vinculadas al campo, al que está vinculado desde 1971, cuando consiguió la marca propia en Dicose, además de ser técnico agropecuario.

Se agregan, también, datos que nada tienen que ver con el tema en cuestión: como ser el valor promedio de la hectárea de campo hoy en día. Como si Rodolfo Nin tuviera culpa o influyera en algo en el precio promedio del mercado, o en el alza sostenida que el precio de los campos ha tenido desde hace dos años.

Lo cierto es que, al igual que tantos y tantos compatriotas, Rodolfo Nin se endeudó trabajando en la década de los 90, cuando era bien otro el modelo de país que se impulsaba. Así sufrimos el atraso cambiario, se defendía e impulsaba el modelo de país “financiero” y de servicios, se cerraron empresas, se endeudaron productores rurales en años en que solamente los amigos del poder lograban cancelarlas, y todas las nefastas consecuencias sociales que luego explotaron en la crisis de 2002.

En la propia nota del semanario se detalla el monto original de la deuda, que era de unos U$S 8.000. Pero luego, esa información se pierde en una sopa de números y cifras que se comienzan a brindar, que en lugar de aclarar y despejar el panorama, lo que hace es embrollarlo y mezclar cosas. Lo cierto, y que hace al tema, es que esa deuda pasó al fideicomiso del BROU, y desde el año 2004 Rodolfo Nin venía intentando saldar definitivamente sus adeuos. Se llegó a un acuerdo, y el Directorio del BROU, asesorado por los técnicos del fideicomiso, aprobó la cancelación de la misma siguiendo los normales procedimientos bancarios.

Luego de ello, entra en cuestiones que nada hacen con el título original de la nota, como la evolución patrimonial que ha tenido desde 2005, o negocios particulares que tiene en sociedad con sus hermanos.

Si se presume que hubo alguna ilegalidad, entonces lo que corresponde y se debe hacer es presentar los datos a la Justicia para que investigue la situación. De otro modo, y aunque se diga que no, lo que se hace es juzgar por adelantado y colocar en la picota pública a una persona.

Ya se vivió a fines del año pasado una campaña que pretendió atacar impunemente la figura y la honestidad de Rodolfo Nin a través de su hermano. Como dicho infundio fracasó estrepitosamente, ahora se busca atacar por otro lado, sin importar en nada la persona, ni lo poco serio de las acusaciones manejadas.

La cristalinidad y la rendición de cuentas en la actividad pública son actitudes vitales, compromisos éticos con la función y el mandato ciudadano. En más de 20 años de actividad política pública, Rodolfo Nin ha sido un ejemplo de ello. Nunca se quedó con un peso de más, ni lucró en el ejercicio de sus cargos, basta ver que en la propia nota de Búsqueda se reconoce que la deuda que generó el embargo fue contraída cuando era intendente, y luego no pudo pagar.

En una democracia, un Estado de Derecho como el que afortunadamente tenemos la suerte de vivir, la prensa tiene el derecho y el deber de informar e investigar. A lo que no tiene derecho -cuando menos éticamente no debería tenerlo- es a ensañarse gratuitamente con una persona, haciéndose eco de denuncias anónimas y tergiversando hehos.

Finalmente, y más allá de estos ataques mezquinos que siguen intentando afectar el honor y la imagen de Rodolfo Nin, tengo la seguridad plena de que es totalmente falsa esta nueva acusación de la que es objeto, una patraña vil y rastrera. Para ello cuenta, en estos ingratos momentos que le tocan vivir, con el respaldo de familiares, amigos y compañeros de tantos y tantos años, que en definitiva es lo que más importa, y demuestran su enorme calidad humana.

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