Seguridad social… se puede
Solemnes declaraciones reafirmando la democracia, felizmente vigente en América Latina, la solidaridad y cooperación a nivel nacional, regional y latinoamericana. A lo que se agrega el compromiso con los derechos fundamentales del trabajo y su centralidad, la lucha por el pleno empleo, la importancia de la juventud para el futuro de la región o la igualdad de género, etc. Muchas veces nos da la sensación de que la ratificación de esos principios y líneas de acción esenciales quedan en el papel, distanciados de la realidad, generándonos consecuentemente una gran responsabilidad para evitar que ello siga sucediendo.
¿Existen dudas acerca de la necesidad de un proyecto de país, con visiones estratégicas que superen la coyuntura, por más favorable que ésta sea? Sin duda que mucho se está haciendo al respecto. Reconozcamos que queda mucho por hacer.
En nuestra órbita social tenemos la seguridad y salud en el trabajo, la construcción es un muy buen ejemplo, el empleo y la seguridad social, trascendentes ambos para la cohesión social. Encarar el país hacia el futuro exige, además del abandono de todo tipo de corporativismo, provenga de donde provenga, tener a mano esa formidable herramienta que es el diálogo social, tanto para su desarrollo como para la promoción de una cultura de cumplimiento de los compromisos declarativos asumidos. Es que entendámoslo: cualquier sistema de relaciones laborales y protección social de calidad debe cumplir al menos con tres requisitos: favorecer la creación de una sociedad equitativa y justa, que esté basado en el diálogo social y que favorezca la democracia.
Esta semana finaliza el Diálogo Nacional de Seguridad Social. Experiencia única que duró diez meses, durante los cuales se procesaron innumerables reuniones. Inédito en el país si comparamos con la penúltima reforma de 1979 que se concretó en dictadura, y con la última de 1996, en la que la sociedad tuvo apenas 20 minutos para expresarse. Única también en el plano internacional. Obsérvese cómo se procesaron o se procesan algunas reformas en la región y comprobarán la validez de nuestra afirmación.
Gobierno, empresarios, trabajadores, partidos políticos, organizaciones no gubernamentales, Cajas Paraestatales, Universidad de la República, etc., reunidos semanal o quincenalmente pensaron conjuntamente, hecho sin precedentes, en el futuro del país a través de la Seguridad Social. Diálogo que por su contenido y clima generó una sólida credibilidad entre los participantes, colocándonos a todos ante la gran responsabilidad de no desperdiciar la experiencia, y sí en cambio proyectarla para encarar nuestro futuro, usando entre otras cosas, esa formidable herramienta que es el diálogo social. Proceso sin precedentes que es un mensaje más que importante, para la Seguridad Social en primer término, y trascendiendo ese ámbito, para el país todo. Encararlo estratégicamente requiere del aporte de todos los actores que hacen a la vida real del Uruguay. Este proceso que culmina nos está diciendo que ello es posible.
¿Errores, omisiones? Varios, lo que generó autocríticas y críticas muy duras, que nos llevó casi al borde del fracaso. Hoy festejamos todos, incluidos los escépticos. Unos y otros fuimos aprendiendo, lo que sirvió para encausar esta formidable vivencia. Las conclusiones serán presentadas al presidente de la República, que al igual que en el lanzamiento del diálogo, estará presente en la jornada final del próximo 10 de abril. La principal de ellas se resume en que se puede.
Por algo somos referente internacional en materia de diálogo social. A no desaprovechar entonces este ensayo que le sirve al país y en el que todos tenemos responsabilidades para que se concrete. Si así no fuere, a no hacernos los distraídos, habremos desaprovechado una excepcional oportunidad.
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