Wilson a 20 años

En su último discurso parlamentario pregolpe, lo culminó con un grito estentóreo exultante de su alma blanca: ¡Viva el Partido Nacional! El hecho es señalable porque sin perjuicio de su calidad de oriental, emanaba naturalmente su origen ideológico oribista.

Tanto, que en la realidad futura queda marcado a fuego no sólo la defensa de la Carta Magna sino en su vuelta a riesgo de ir preso como mínimo, o sea corriendo riesgo su propia vida, al pacificar la patria reivindicando el Estado de Derecho. El libertador Oribe obligado a exiliarse por la «canalla» colorada dio el ejemplo de volver a la Patria ofreciéndole a Venancio Flores (Pacto de los Caudillos) la pacificación nacional, deponiendo la propia oferta de Flores de ser presidente, por la paz de la Nación.

Fiel a ese mandato, Wilson también depone su legítimo derecho a la candidatura presidencial (presunto ganador seguramente) que en aras de concordia y pacificación de su Patria oriental, similitud con la actitud del prócer. ¡Grandeza propia de los Blancos! Su exilio fue una suerte de persecuciones en el largo trayecto de luchas desiguales en base a sacrificios y riesgos vitales. El desgajamiento de la familia, privado de ver crecer a sus nietos y lejos de hijos y amigos. No es lo mismo por cierto, el «calor» del pago en el afecto del abrazo diario de los suyos en su tierra amada, que el trato con gente de otras latitudes, costumbres, idiomas y sentimientos que por cordiales que pudiesen ser, como extranjeros eran extraños a su idiosincrasia y sentimientos nacionales.

Justo es signar que los blancos que podían viajar, siempre lo rodearon. El caso más dramático fue en Buenos Aires cuando la Federal lo fue a buscar como el mismo trágico fin con el que llevaron al Toba y a Zelmar, en la localidad de Azul, donde residía con su esposa Susana y su hijo Juan. Varios Blancos a riesgo también de vida fueron a advertirle y rodearlo hasta la capital donde termina exiliado en la Embajada de Austria, después de varias y riesgosas peripecias.

Posteriormente en la cárcel de Trinidad se repite el hecho de ser sólo los blancos los que están a su lado mientras los demás partidos y «personalidades» políticas aprovechaban reunirse y pactar sacando ventajas espurias de su prisión, repartiéndose el poder en un ramplón oportunismo vergonzante. Su grandeza marca como uno de sus «ítems» mayores, cuando después del reparto lo liberan y en la explanada municipal contra las predicciones de los agoreros opositores y enemigos, expone su oración de paz y garantías institucionales al país y también a los que justamente se habían aprovechado de su prisión obligada.

Cumplía sin dudas con el mandato de don Manuel Oribe en la reconstrucción de la Carta Magna y el orden establecido. Sería reiterativo repetir su brillante parlamentarismo y su obra al frente del Ministerio de Ganadería y Agricultura. Basta recordar la creación de La Estanzuela y su proyecto de Reforma Agraria. Unico con el originario de Artigas y Oribe, científicamente hecho, seriamente y con realismo para el país.

Todo esto sin perjuicio de la creación de «Nuestro Compromiso con Ud» donde plasmó su ideario moderno que dejó obsoleto todos los proyectos ideológicos de la izquierda que repetían viejos esquemas ajenos a la realidad nacional. Por supuesto las calumnias y diatribas llovieron generosamente. La derecha Batllista y colorada lo tachaban de comunista y la izquierda dominada siempre por una visualización extranjerizante vomitaban falsedades y canalladas como que lo financiaba la «Esso» con faltas éticas inexistentes. Nadie le puede quitar a Wilson su calidad de Oriental y Blanco de cuna en todo el desarrollo de su heroica existencia. Siguió el trille del Padre Libertador Oribe, Leandro Gómez, Saravia, Herrera y tantos otros que jamás se rindieron ante filosofías y violaciones de nuestras soberanías orientales y americanistas y mucho menos con dictaduras extranjeras de signo foráneo, admirando «barbas» ajenas que anda tienen que ver con nuestro suelo patrio.

Tenemos nuestras propias «barbas». En la heroica Paysandú, en la Revolución de las Lanzas de Timoteo, las de Aparicio Saravia entre otras varias, señalan ser los blancos los únicos en materia de revoluciones sociales e ideas que han tomado las armas y expuesto sus vidas, no por el poder en si, sino por principios (voto secreto, representación proporcional de las minorías, etcétera) y defensa de la Constitución y la ley como la culminó Wilson. Wilson hoy, es un histórico ideológico par alas generaciones futuras, que edificó con su vida y ejemplos una permanente visualización moderna de la política nacionalista. ¡Viva Wilson y su Partido Blanco!

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