La política salarial (o la organización sindical) y sus resultados en los 90
A lo largo de varios artículos hemos analizado la pérdida de participación que la clase trabajadora asalariada ha tenido en el ingreso nacional. Y ello a pesar del aumento de la cantidad de asalariados que ya llegan a más de 1 millón de personas.
Y en esta situación en la que se encuentran los trabajadores tiene mucho que ver la política económica y salarial que se lleve adelante y la capacidad de las luchas obreras.
En ese sentido podemos tener cuatro formas de definir la política salarial en un sistema capitalista según se refiera a la participación del Estado y a la existencia de una ley marco de negociación colectiva, las que se detallan en el siguiente cuadro:
Ley Marco si no Esta
Si – Neg. Tripartita – Decreto salarial
No – Neg. Bipartita – Mercado total
Es decir, una primera forma de definir el tema salarial es a través de una negociación tripartita, o sea que el Estado interviente y lo hace en acuerdo con la participación de las partes involucradas. Es el caso del período uruguayo entre 1943 y 1967 y entre 1985 y 1989 para el sector privado.
Una segunda forma es la participación única del Estado sin participación de las partes y que en general significa caída de salario real. Es lo que sucedió en Uruguay durante la dictadura y lo que sucede desde el retorno de la democracia para el salario público, mínimo, doméstico y rural.
Una tercera forma es la existencia de una ley de negociación colectiva, sin participaicón del Estado, es decir entre patrones y trabajadores.
Una cuarta forma es la de desregulación total, es decir el Estado no interviene y la ley de negociación colectiva no existe y por ende las partes se arreglan como pueden. Es la forma dominante de fijación de los salarios en el Uruguay después de 1992 cuando el doctor Lacalle decide no convocar más a la negociación salarial.
Si analizamos ahora la realidad del Uruguay en los años 90 tenemos los siguientes datos aproximados ya que no se publica información sobre estos temas:
Negociación tripartita: Salud Privada (por ahora), transporte, construcción y empresas públicas
(15% de los asalariados)
Negociación bipartita Banca privada, Bebida, Lácteos y empresas de diferentes áreas.
(3% de los asalariados)
Decreto salarial Salario público, mínimo, rural, doméstico
(32% de los asalariados)
Mercado nomás Resto del sector privado.
(50% de los asalariados)
Si hacemos un ranking de los sectores cuyo salario más ha crecido a lo largo de la década de los 90 nos da que las más importantes mejoras se dieron en la banca, la salud privada, el transporte, las empresas públicas, Conaprole y la construcción.
En cambio han caído todos los salarios decretados por el Poder Ejecutivo y han caído en monto y se han precarizado en el resto del sector privado en especial en comercio y servicios que es donde más ha crecido el empleo.
Entonces cuáles son las conclusiones a las que podemos arribar:
* Los sectores que mayor poder sindical tienen han logrado mantener la negociación y ello les ha permitido mejorar sus niveles salariales y evitar la precarización laboral.
* Los sectores que han conservado la negociación colectiva han logrado mantener niveles de salario estables.
* Los nuevos sectores del empleo en los 90 (rurales, comercio, turismo, forestación) han sido desplazados por la política pública en la cuestión de la negociación y han sido reprimidos por las patronales en sus intentos de organización sindical, sin una protección verdadera de parte del gobierno.
Por ello decimos que en los 90 la caída del salario real no ha sido lo que hubiese deseado la política económica, por la resistencia de los sindicatos y su organización que ha contrarrestrado esa tendencia y ha impuesto mecanismos de negociación colectiva y mejoras salariales.
Sin embargo mientras no haya ley de negociación colectiva ni de fuero sindical y mientras la represión sindical cunda sin control de nadie, una gran masa de trabajadores seguirá perdiendo salario y precarizando sus condiciones de trabajo.
La experiencia nos muestra que en una economía abierta como la nuestra desde los 90, la única garantía de estabilidad salarial es la negociación colectiva y el fuero sindical, y para que éstos existan no hay otro camino que la lucha de la clase trabajadora. Y en esa lucha es que se irán incorporando los nuevos contingentes de trabajadores del comercio, rurales, de los servicios, del turismo que son hoy la gran mayoría de la clase asalariada.
En síntesis, la apertura y la desregulación laboral han sido las causas del deterioro de los ingresos y las condiciones de trabajo de una parte de la clase trabajadora y la fortaleza sindical ha sido la causa que impidió dicho deterioro en el resto de los trabajadores.
* Economista
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