Qué bien Tabaré
El de anoche fue encuentro profundamente saludable. Se respiraba energía, ganas, entusiasmo, esperanza, afecto, trabajo, determinación en ir hacia delante. Lo trasmitió el Presidente, desde el inicio. Con su ánimo arriba, feliz de estar allí, «en la plaza, el lugar del pueblo». Junto al pueblo de Mario Benedetti, de Omar Odriozzola, autor de Uruguayos Campeones, entre otras cosas. Feliz de estar con su gente, entre la gente, con sus ministros, los nuevos, «gente nueva que llega con muchas ganas de trabajar». Y junto a los que hasta ahora «han trabajado hasta el cansancio, en equipo, con voluntad, que sudaron la camiseta, porque la quieren». Haciendo arrancar un emocionado aplauso, con todo el mundo de pie, a los que entregaron lo mejor de sí. Lindo gesto. Merecido. Está bien ser reconocido, agradecido. Compartir la responsabilidad del gobierno. Y rescatar, enfático, que «nos miraron con lupa, no hay una sola acusación creíble, comprobable, de corrupción, contra los que integramos este gobierno.»
Luego se dedicó a desenmascarar tres falsedades que de una u otra manera algunos sectores de la oposición intentan hacer pasar como explicaciones a este repunte del país. «Para algunos esto es porque las condiciones internacionales son muy buenas. Es cierto, pero también sube el petróleo. Cuando llegamos estaba a 42 dólares el barril, ahora está a 105. Y todo lleva petróleo. Pero además, las condiciones internacionales son iguales para todos los países de la región. Y el Uruguay está creciendo por encima de los demás países. Y segundo, en la década del 90 las inversiones extranjeras eran de 300 millones de dólares al año, ahora son de 1.000 millones. Por algo vienen: confianza, transparencia, garantías. Entonces, está claro que no es sólo porque las condiciones internacionales están mejor, sino porque estamos haciendo bien las cosas.
Tercero: dicen que este gobierno tuvo suerte. Es cierto. Ojalá tengamos mucha suerte y encontremos petróleo y gas (ovación). Yo creo que la vamos a tener. ¿Pero sólo con la suerte alcanza?» Y me doy cuenta que me puse a transcribir textualmente lo que dijo, algo que ya está haciendo otra compañera. Y lo hago porque durante el acto naturalmente me puse a tomar apuntes, casi textuales. Porque me enganchó. Y se formó una rueda en la redacción, donde unos cuantos dejaron de hacer lo que tenían que hacer porque los fue atrapando. Y lo fuimos comentando. Y hasta nos reímos de algunas ocurrencias que tuvo. El tipo estaba feliz y lo contagiaba. Y habló de todo. No dejó nunca de expresar que este era un gobierno de izquierda, del Frente Amplio, para todos los uruguayos, y que por eso era el gobierno que más había apoyado a las intendencias, cualquiera fuera el color partidario de su intendente.Y marcó la cancha con el Sindicato Médico y con Ademu Montevideo. Y enumeró con orgullo y satisfacción las obras que se habían hecho en el Etchepare, en el Clínicas, en el Hospital de Ojos, en Oncología, en el Hospital de Dolores, en el de Tacuarembó, cómo se había bajado en forma contundente los índices de mortalidad infantil. Y habló del Plan de Emergencia, y de los índices de ocupación, y de los miles de niños y jóvenes a los que sí les está sirviendo INAU. Aunque haya mucho por hacer. En ese, y en todos los campos. Nunca lo dejó de decir, pero con la energía suficiente, como trasmitiendo: enseguida le entramos a eso. Como cuando se refirió con orgullo al Plan Ceibal, anoche Tabaré vivió y contagió lo que es creer y luchar por la utopía. Un público sensible en la plaza (y frente al televisor) siguió muy atento su hora y media. Una buena señal para todos.
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