El doctor Tarigo contra la memoria

De ardoroso combatiente contra la Constitución totalitaria plebiscitada en 1980, el doctor Enrique Tarigo –uno de los referentes inevitables de aquella lucha– se ha transformado en paladín del olvido perdonador de los crímenes abyectos cometidos por los terroristas de Estado que él combatía con coraje desde las páginas de Opinar.

Al respecto, resultan reveladoras sus declaraciones luego de la sesión del Parlamento que celebró los veinte años del comienzo del fin de la dictadura.

Interrogado por la prensa sobre el desempeño de la Comisión para la Paz, el doctor Tarigo expresa su deseo de éxito pero inmediatamente se encarga de manifestar su profundo anhelo de que todo se olvide definitivamente: «Todos los países tienen que dar vuelta la hoja so riesgo de envenenarse y de morir envenenados. Hay que olvidar, hay que perdonar, hay que seguir para adelante». Más adelante, sin dejar de comprender el sentir de los familiares de las víctimas, expresó que los sufrimientos padecidos debían olvidarse porque «pasaron hace viente años».

No sabemos si este criterio del doctor Tarigo es el mismo que lo guía en sus apreciaciones sobre otros fenómenos y hechos históricos. Por ejemplo, bueno sería saber si el doctor Tarigo opina lo mismo cuando las organizaciones judías (B’nai B’rith, Comité Central Israelita u otras) conmemoran los horrores del holocausto, ocurrido hace más de cincuenta años. Nosotros, que llamamos a no olvidar, a mantener viva la memoria de nuestro pasado, coherentemente también nos plegamos al rechazo al olvido de los crímenes perpetrados por la barbarie nazi.

Como lo hemos sostenido más de una vez, el perdón vendrá luego de conocer la verdad y luego de que aparezcan responsables que asuman su culpa y pidan perdón. Pero a lo que no estamos dispuestos es a olvidar ni a borrar el pasado.

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