La pulseada de Chávez con Exxon Mobil

Petróleos de Venezuela S. A. (Pdvsa) resolvió la «suspensión de las relaciones comerciales y el suministro de crudos y productos» a la trasnacional estadounidense Exxon Mobil, autora de una demanda multimillonaria contra la empresa estatal venezolana, que fue calificada por las autoridades de ese país como parte de una serie de acciones originadas en EEUU.

«Frente a las acciones de hostigamiento jurídico-económico emprendidas por Exxon Mobil contra Pdvsa, y como un acto de reciprocidad, Pdvsa decidió la suspensión de las relaciones comerciales y el suministro de crudos y productos a esta empresa trasnacional estadounidense», señala un comunicado divulgado por la compañía.

El documento agrega que la suma exigida por Exxon, de 12 mil millones de dólares, como «indemnización» por la decisión soberana de Venezuela de nacionalizar la Faja Petrolífera del Orinoco, en mayo de 2007, es errónea.

La demanda de la multinacional se produce al momento en que la petrolera estadounidense se negó a participar en el proyecto de extracción de la Faja del Orinoco, que el gobierno nacionalizó para proteger la soberanía energética del país sudamericano.

Cabe destacar que, a propósito de esta arremetida de Exxon Mobil contra Venezuela, el ministro del Poder Popular para la Energía y Petróleo y Presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, ha reiterado que el gobierno bolivariano continuará con su política de plena soberanía petrolera, en defensa de los recursos energéticos pertenecientes a todos los venezolanos, y en procura de precios justos para sus hidrocarburos.

No es la primera vez en la historia del relacionamiento de Estados Unidos con otros países del tercer mundo, que una multinacional le abre la cancha a la Casa Blanca para poder incidir en los asuntos internos de otro país, cuando un presidente no le es afín.

Por eso, a este conflicto entre Pdvsa y Expón Mobil no hay que verlo sólo como un problema empresarial, sino que hay que ubicarlo dentro de la política de hostilidad permanente que Estados Unidos ha desatado desde hace años contra el presidente Hugo Chávez.

No en vano Sean McCormack, portavoz del Departamento de Estado, dijo: «Apoyamos totalmente los esfuerzos de Exxon Mobil de obtener una compensación justa por sus activos, según los estándares de las leyes internacionales».

El sitio www.ecoportal.net dijo ayer que » Exxon Mobil no sólo es la compañía que más dinero aportó para la campaña electoral de George W. Bush y para las maniobras mediante las cuales fue colocado en la Presidencia en enero de 2001, sino además una empresa de gran influencia en la toma de decisiones en materia de política exterior de Estados Unidos».

Por su parte, Ben Stewart, de la organización ecologista Greenpeace, señaló, de acuerdo con la publicación de la página digital slination.com, que «la transnacional Exxon Mobil también fundó el American Enterprise Institute (AEI), el cual enviaba cartas a economistas y científicos ofreciendo 10 mil dólares, además de gastos de viaje y pagos adicionales, a quien escribiera artículos que enfatizaran los defectos del informe del Panel Internacional para el Cambio Climático».

«Exxon es una transnacional, heredera de la Standard Oil, la más famosa de las no menos famosas ´Siete Hermanas` petroleras, matriz de nuestra vieja conocida, Creole Petroleum, y cuya historia, contada hoy por Hollywood en película para el Oscar (Petróleo sangriento), está abundantemente regada con sangre», recuerda Teodoro Petkoff, uno de los más firmes opositores a Chávez, pero que no duda en desnudar las raíces de la trasnacional.

Razones para preocuparse hay.

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