La oportunidad de la nueva etapa
LA REPUBLICA lo anunció en noviembre, cuando dijo que en verano el doctor Tabaré Vázquez iba a realizar cambios importantes en el gabinete ministerial. Así ocurrió. Ayer supimos que de 13 ministros, sin tomar en cuenta la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, seis acaban de ser sustituidos. Muchos de los que se retiran son líderes indiscutibles de sus sectores, como lo son José Mujica, Reinaldo Gargano y Mariano Arana. Todos son dirigentes que superan los 60 años de edad y de larga trayectoria en la izquierda.
Ingresa una nueva generación que mostró en distintos cargos de gobierno, particularmente en los Entes Autónomos, ser eficiente y calificada.
Estamos ante un primer paso de una profunda renovación generacional que se hace sin tensiones y sin fracturas. Esta es una novedad para el sistema político uruguayo, donde los cambios siempre son traumáticos.
Son «nuevas generaciones que ocuparon cargos de importancia, por ejemplo en los Entes Públicos, que es una reserva funcional, una riqueza intelectual y política que tiene la fuerza que hoy está en el gobierno y que los tiene que mostrar. Que tiene que demostrar que tiene esa capacidad de renovación como realmente la tiene», dijo el Presidente.
A la vez, es verdad que el traspaso de viejos dirigentes hacia el Parlamento va a generar el desplazamiento de jóvenes parlamentarios que estaban haciendo sus primeras experiencias, y es de esperar que haya «protección» partidaria, para que no terminen desocupados y sin posibilidad de ejercer con fuerza y plenitud sus energías militantes.
No es de esperar grandes cambios en la orientación del gobierno, en tanto el presidente Tabaré Vázquez se ha mostrado como un líder muy apegado al programa de la fuerza política, sin buscar grandes innovaciones. La sana tozudez de Vázquez es cumplir con el programa y no andar en medio del río cambiando de monta.
A pesar de ello hay algunas señales interesantes. Una de ellas es que el alejamiento de Reinaldo Gargano, fiel expresión del pensamiento mercosuriano, no implicó la designación de Carlos Gianelli al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, un diplomático fundamental para el relacionamiento comercial con Estados Unidos, pero con una sensibilidad muy próxima a las orientaciones de ese país.
En cambio el doctor Gonzalo Fernández está plegado a la tesis presidencial del regionalismo abierto, que no pasa por la liquidación del Mercosur y por la agudización de las tensiones con los países vecinos.
Esta nueva etapa del país progresista va a pasar por una experiencia inédita, en la que, por un lado estará el gobierno con su presidente saliente (en dos años) y con su liderazgo en pleno avance, mientras que por otro, estarán los viejos dirigentes de la izquierda, con su capacidad de convocatoria intacta, quienes buscarán reactivar la capacidad militante de sus adherentes, que en los últimos años sintieron la falta del contacto directo con sus líderes naturales, ocupados por la gestión del gobierno.
Si estridencia, sin anuncios grandilocuentes, el Presidente acaba de abrir un nuevo camino del progresismo, que tiene por delante la reforma del Estado, de la Educación y de la Defensa Nacional, mientras desde el llano tendrá que ir congregando multitudes y un nuevo estado anímico de la población con miras a las elecciones de 2009.
Estamos ante una hora de unidad del progresismo, que si es bien utilizada llegará a buen puerto. Si la pequeñez mete la cola, se habrá perdido una gran oportunidad. La suerte ya está echada.
Compartí tu opinión con toda la comunidad