Bernardo

Mónica Xavier

Vivió como era. Por eso echamos tanto de menos la singular síntesis –que a veces nos parecía casi milagrosa– entre la bondad de su carácter y la firmeza de sus ideas que expresaba en todos los aspectos de su actividad cotidiana.

Pero los milagros no existen y el prematuro fallecimiento de Bernardo Kreimerman –cuyo primer aniversario se cumple en estos días– demostró que también la bondad, la firmeza y la perseverancia pueden ser sorprendidas por esa inexorable e implacable trampa de la vida que es la muerte.

No tenemos más remedio que aceptar su definitiva ausencia. Pero no nos resignamos a ella: Bernardo sigue estando con nosotros.

En nuestra memoria están su sonrisa siempre tímida pero también siempre sincera, su hablar pausado en sintonía con una reflexión tan sencilla como aguda, su compromiso callado y su entrega generosa.

Pero no solamente en nuestra memoria nos acompaña Bernardo. También nos acompaña en nuestro compromiso con el Partido Socialista y el Frente Amplio/Encuentro Progresista; y más allá de esa dimensión política, en nuestro compromiso –que también fue el suyo– con el país y con la vida.

Por eso tratamos de no fallarle.

* Senadora por el EP-FA

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