El bloqueo a Hugo Chávez
Hay un claro interés de las fuerzas conservadoras de América Latina de aislar al presidente venezolano Hugo Chávez, a quien consideran la máxima expresión del populismo, el nuevo cuco que inventaron los neoliberales luego que el comunismo dejó de ser el fantasma que recorre el mundo.
En el Congreso de Brasil, que no es dominado por los legisladores afines a Lula y a la izquierda, sigue durmiendo la resolución a favor de que Venezuela ingrese al Mercosur como miembro pleno.
Ahora, en nuestro país, legisladores del Partido Nacional ponen el grito en el cielo porque las Armadas de Uruguay y Venezuela iniciarán el 16 de febrero una expedición científica conjunta a la Antártida, que utilizará como plataforma la base uruguaya en ese continente.
El acuerdo entre Uruguay y Venezuela implica el transporte de científicos civiles y militares de Venezuela a la Antártida y el trabajo conjunto de representantes de ambos países durante los 45 días de expedición en la Isla Rey Jorge.
Desde el año 1999, Venezuela es miembro del Tratado Antártico en el estatus de nación consultora. Sin embargo, con esta misión aspira conseguir un puesto para tener voz, voto y veto en las reuniones de los países signatarios, han informado agencias internacionales de noticias.
Tal como están planteadas las cosas no hay ningún argumento más o menos serio para cuestionar este trabajo conjunto de las dos fuerzas, que responden a dos países que tienen excelentes relaciones diplomáticas y cuyos gobiernos fueron electos democráticamente.
El Partido Nacional, con sus cuestionamientos, sólo busca demonizar al gobierno del presidente Hugo Chávez y a todos aquellos que tengan buenas relaciones con Venezuela. Y esto es contrario al proceso de integración de Latinoamérica y por eso es regresivo.
Es, a la vez, una forma de hacerle el juego a quienes hostigan permanentemente a Venezuela, cuando su gobierno está haciendo un esfuerzo político y humanitario de gran envergadura, para ayudar a que Colombia encuentre caminos de paz.
Sin la presencia de Hugo Chávez en el norte de Sudamérica, tendríamos un cuadro político negativo para los pueblos de la región, pero particularmente para Colombia que es el único país del Continente que está cortado en dos, donde «conviven» grupos armados de distinto signo desde hace decenios.
Se podrá discrepar con Chávez sobre sus formas de hacer política y de manifestarla, pero lo que no se puede es desconocer su inmenso aporte a la pacificación. Mucho menos se le puede exigir al gobierno del doctor Tabaré Vázquez que sea parte de una estrategia de aislamiento de Chávez que no le hace bien a nadie o sólo le hace bien a quienes quieren a los latinoamericanos divididos.
La vida, que sólo se mide por los frutos, ha enseñado que los bloqueos, económicos o políticos, producen complejas situaciones además de impedir el relacionamiento civilizado entre las Naciones-, que terminan no ayudando al normal desenvolvimiento de los pueblos involucrados.
Sorprende que la mayoría del actual Partido Nacional, que siempre se ha opuesto al bloqueo de Cuba por parte de Estados Unidos, ahora quiera aislar a Venezuela, al grado que quiere impedir que sus científicos se encuentren con los nuestros y que al país bolivariano no se le dé una mano para que pueda participar de la maravillosa experiencia humana de la Antártida, en el pleno goce de todos sus derechos adquiridos por ser un país libre e independiente.
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