Al pío, pío

La derecha del país, política y empresarial, ha desatado una fuerte ofensiva contra el gobierno en todos los planos. La idea es frenar el proceso de cambio que se inició el 1º de marzo de 2005, con la intención de ir generando las condiciones para que el Partido Nacional, con el apoyo del Partido Colorado, retome la conducción del país a partir de las próximas elecciones nacionales.

Las cámaras empresariales (18) están violentamente enfrentadas al gobierno por la política laboral que está llevando adelante y que ha permitido democratizar la relación entre el capital y el trabajo. Los empresarios uruguayos, por lo menos los directivos de esas cámaras, creen que el mundo es como ellos lo imaginaron desde sus cunas donde siempre tienen la razón y el empleado es un simple objeto al que se puede manipular.

Ahora también entran en escena los poderos propietarios de los frigoríficos, que quieren acorralar al ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, José Mujica, haciendo disparar los precios de la carne y de la leche, dos alimentos fundamentales de la dieta de los uruguayos. Además, agregan, un conflicto en el Frigorífico Las Piedras, para complicar más las cosas.

Como si esto fuera poco, parte de la batería derechista apunta contra el intendente más popular del país, el doctor Marcos Carámbula (Canelones), con una manito –algo así como un IVA– que desde la interna del Frente Amplio se le da a la derecha. Lo mismo pasa con Danilo Astori, por el caso Bengoa.

Si alguien creía que la lucha de clases y la lucha política disfrutaban de la siesta veraniega, se equivocó. Los partidos tradicionales están preparando el asalto al poder recurriendo a cualquier tipo de situación, con la idea de ir acumulando fuerzas y problemas para este gobierno progresista, que para los pobres dio vuelta la taba, fracase.

La lucha de clases existe y no por invento de Carlos Marx, sino porque los empresarios no aceptan que haya una relación capital-trabajo más o menos equilibrada.

Lo que más sorprende es que en momentos en que se encontraba en nuestro país la actual funcionaria de la Organización del Trabajo (OIT), la nacionalista doctora Analía Pineyrúa, ex ministra de Trabajo del segundo gobierno del colorado doctor Julio María Sanguinetti, las cámaras empresariales se hayan erguido contra el gobierno y anunciaran que denunciarán la ley de negociación colectiva ante la OIT. ¿Casualidad?

Junto a esta situación se ha desatado un pujo inflacionario, porque los empresarios exportadores apuestan sólo al mercado externo, sin importarles un pito las repercusiones en el mercado interno, que en criollo es la gente de carne, hueso y sentimientos que son los uruguayos sencillos. Nuestros empresarios se han vuelto pragmáticos –o siempre lo fueron– los que dicen en la intimidad, que ellos no tienen proyectos de país y que sólo tienen negocios.

Estamos, entonces, ante un gran operativo conservador y derechista que va por la revancha del resultado de las últimas elecciones nacionales, con la intención de restaurar el neoliberalismo y el grupo de amigos que se aprovechó de él.

La intención de estas fuerzas del gran capital, que confluyen con los partidos tradicionales, que en estas elecciones no tendrán una opción socialdemócrata para ofrecer a la ciudadanía, es ir golpeando a cada uno de los dirigentes del Frente Amplio, para que no tengan un relevo del doctor Tabaré Vázquez para los próximos comicios. La consigna de la derecha parece ser: «Hay que cazarlos al pío, pío». Si levantan la cabeza, hay que darles en la frente, entre ojo y ojo.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje