Numeros. Realidades y futuro
Manejados con prudencia, los números son necesarios. Publicados fríamente, no reflejan a las personas que están detrás de ellos, que viven, sufren. ¿El ingreso per cápita de Uruguay, es lo mismo para el hombre de Pocitos, Carrasco que para los habitantes del Borro, Casavalle y pueblitos del interior, en términos generales por supuesto? Y también quienes manejan los números se equivocan. ¿Cuántas veces la economía anda bien pero la gente no?
Pueden ser una buena compañía, fundamentalmente cuando son favorables. Por ejemplo. La tasa de empleo, que mide el porcentaje de la población ocupada comparada con la población total, está indicando la fortaleza de la demanda de empleo. A enero de 2006 era el 53.9%. En diciembre del mismo año el 54.5% y en noviembre 2007 el 57%. Por otra parte, las personas que están en edad de trabajar y buscan empleo, que es lo que refleja la tasa de desempleo, a enero de 2006 era el 13.4%, en diciembre del mismo año el 9.7% y en noviembre 2007 el 8.2%. Ambas tasas están demostrando estabilidad y persistente mejoría desde el año 2006 en adelante, lo que se concreta en que existe más población ocupada. Los puestos de trabajo creados en 2007 serían unos 42.000.
Otro aspecto a mencionar es que cuando son favorables, como en los días que corren, pueden originar cierto letargo, esto es, dormirse en los laureles, para decirlo claramente, lo que no es nada aconsejable, porque si son exitosos, igual hay que seguir proyectando un modelo de país para el futuro. Son las épocas de estabilidad y crecimiento las más propicias para encarar políticas anticíclicas, responsabilidad de todos, dicho sea de paso. Las desfavorables, siempre al acecho, obligan a actuar como simples bomberos. Hay que estar alerta ante los vientos de crisis en EEUU y sus eventuales consecuencias, reflejo de una situación del sistema capitalista que no es de la mejor, fundamentalmente si comparamos con los últimos 25 años del siglo pasado.
En la década de los 90 y primeros años del siglo XXI, también existían números que demostraban, de acuerdo con el discurso oficial predominante de la época, que nuestro destino era ser país de servicios, plaza financiera y paraíso fiscal. La mano invisible del mercado junto a la flexibilización y desregulación, y un estado reducido en su capacidad reguladora a un papel casi testimonial, era la solución. Lo que pasó después más vale ni acordarse. En política e historia, ¡todo es tan relativo!
Uruguay, a pesar de su vulnerabilidad, tiene perspectivas para seguir encarando planificadamente proyectos de futuro, con una visión que exceda la coyuntura, exitosa o desfavorable, esto es, que supere la de aquellos que no ven más allá de sus propias narices. Lo peor que nos puede pasar es que en los próximos años se pretenda volver atrás con los cambios en proceso. En eso se está, mal que les pese a los agoreros.
Rescato algunos acontecimientos recientes por su elocuencia. Voceros calificados han dicho, analizando el accidente del camión que segó la vida de 9 personas, que existe falta de capacitación en los choferes, entre otras cosas. Por su parte, todos los sectores vinculados a la construcción reunidos en el ámbito del compromiso nacional reconocen la falta de mano de obra calificada, consecuencia del crecimiento continuo de la industria, lo cual es una característica de los períodos de recuperación económica, que se agrava además con la emigración, mal casi estructural de este país. Todo un desafío.
Haber afrontado exitosamente nuestras prioridades de los inicios: estabilidad económica y financiera, priorizar la emergencia social, reforma tributaria, de la salud, del sistema de relaciones laborales y proyectar un país productivo, ¡casi nada!, refuerza nuestro optimismo. Los números hoy resultan una buena compañía. Pero a no embalarse. Trato de manejarlos con prudencia y realismo, con visión de futuro, no sea cosa que nos hagan dormir la siesta.
«Todo Chile ha reconocido y recordado con respeto y cariño la partida de Volodia Teitelboim, que ha dejado un gran vacío político, intelectual».
Presidenta de Chile, Michelle Bachelet. [44]
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