Escrito por: Por Alberto Scavarelli Representante nacional - Partido Colorado
Se implementa a ambos lados del Río de la Plata un conjunto de medidas que buscan dar respuesta a una antigua crisis que la región padece en materia de producción de energía eléctrica.
El recurrido paliativo del ahorro es nuevamente el instrumento. En otros tiempos estas crisis anunciadas eran responsabilidad del gobierno de turno, pero ahora cuando el desafió no es opinar sino gobernar, se trata entonces de una insuperable situación estructural. Una vez mas el tema parece ser que el abordaje de todo asunto, dependerá del lado del escenario político en que se esté.
La gente que es cooperadora casi siempre, una vez más cooperará. Así que el país hará de cuenta que todo es sorpresivo e imprevisible y ahorraremos energía eléctrica como lo pide el superior gobierno, entre otras razones porque es absolutamente inadmisible que se piense en algún momento en reducir la ya muy insuficiente iluminación de las calles y espacios públicos de nuestras asoladas ciudades.
En materia de seguridad pública es notorio, que entre el accionar del delito y el consumo de drogas asociado, se esta viviendo un tiempo especialmente complejo por la violencia ciudadana que nos agobia. Por tanto es improponible siquiera pensar en reducir, la ya insuficiente iluminación de nuestras calles y espacios públicos.
El gobierno y los organismos comprendidos, deben tener presente que es definitivo que no puede un área de gobierno mostrar cuanto ha hecho ahorrar a la gente en el consumo de energía eléctrica, mientras que por otro lado y al mismo tiempo se perjudica gravemente a aquella otra que debe brindar seguridad a los habitantes del país y que ya esta casi superada. Seria imperdonable que el ahorro se produjera en materia de iluminación pública, mientras el registro de las acciones delictivas ve dispararse la estadística.
La iluminación permite al atemorizado vecino, mirar por la mirilla de la puerta cuando siente un ruido extraño en la noche, o vigilar tras la ventana la llegada tarde de un familiar, o cuando transita por la calle o llega a su casa por la noche, la luz le da siquiera la oportunidad de ver el peligro de su entorno para acelerar el paso, o cambiar de senda para pedir ayuda o evitar problemas.
La policía no es numéricamente suficiente, y en consecuencia su accionar será también insuficiente más allá de su sacrificado esfuerzo profesional que muchas veces paga con su vida. Hace mucho que falta el necesario apoyo presupuestal y hoy más que nunca se hace necesario poner más efectivos en las calles, junto a la aplicación creciente de tecnologías prudentemente aplicadas para prevenir el delito.
La simple bombilla de luz encendida, es un factor de protección efectiva en lo práctico y en lo psicológico, razón de más por la que la iluminación debe ser cuidada y desarrollada a cualquier costo.
El tema a dilucidar es si hay o no capacidad de generación eléctrica. Su costo de producción al estado, es otra cosa, y tiene que ver con el orden de prioridades en el cumplimiento de sus cometidos esenciales.
Creemos que si hay capacidad de generación eléctrica de cualquier tipo disponible- para brindar seguridad en la iluminación en nuestras calles y plazas, e incluso cumplir con la imprescindible necesidad de multiplicar su existencia en zonas donde la penumbra es la constante, la sociedad debe absorber su costo y aplicar el principio de mantener iluminada nuestras calles, como insumo imprescindible para un mínimo estándar de seguridad y tranquilidad básica de vivir.
Ya hemos dicho hace años, en nuestro proyecto de ley sobre protección de víctimas y testigos, -dicho sea de paso hoy extrañamente adormecido en parlamento nacional- que cada víctima del delito, es un fracaso de la sociedad toda, en su tarea de dar protección a los habitantes.
El costo de reducir el número de víctimas y sus riesgos, debe ser asumido por la sociedad en su conjunto. Ahorrar en luz eléctrica y al mismo tiempo que aumente la inseguridad, es una ecuación improponible.
Un foco de luz que no enciende o no existe, es un verdadero tema de preocupación humana. Estas pequeñas grandes cosas cotidianas son las que marcan la verdadera calidad de vida en nuestro tiempo.
Basta con preguntar a los encargados de alumbrado de las calles de los barrios, cual es la petición de los vecinos cuando están sin suficiente iluminación, y cuales son sus muy preocupados argumentos.
(Finaliza mañana)
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