Crisis, militancia, Frente Amplio y gobierno

Escrito por: Por Julio A. Louis - Profesor

Viernes 11 de enero de 2008 | 10:17
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I. El Frente Amplio es coalición (de partidos) y movimiento (de la militancia de base). El Plenario Nacional se integra por mitades entre los partidos y las bases ; el Congreso por delegados de las bases y tan sólo por 85 delegados de partidos (integrantes del Plenario Nacional). La intención es que los partidos influyan en las bases, y que éstas tengan el mayor peso decisorio. Así, en tanto las bases son militantes, el Congreso prioriza a la militancia, por sobre la gravitación electoral de los sectores, en la que pesa el voto del convencido tanto como del que no lo es.

La intención es positiva. Para influir en las masas debe partirse de los elementos avanzados, ganar a los intermedios y arrastrar a los atrasados. En términos uruguayos, puede afirmarse que la militancia frenteamplista es el sector avanzado, los votantes del F.A. el sector de conciencia intermedio, mientras que el más atrasado es votante de los partidos tradicionales. Una encuesta de Equipos Mori, afirma que cerca de un tercio de los votantes del 2004 se identifican con `el centro’, y el Frente recogió más votantes de `centro’ que blancos, colorados e independientes juntos.

En esas condiciones, la composición del Congreso está a la izquierda de la composición electoral del Frente Amplio, quien a su vez define la composición del gobierno. La fuerza política debe estar a la izquierda del gobierno.

II. Una diputada opina que en el Congreso hubo `clima de desconfianza’ . El acuerdo leonino suscrito con los organismos de crédito internacionales, el pago puntual de la Deuda Externa, el Tratado de Inversiones firmado con EE.UU., la prédica de importantes dirigentes pro TLC con esa potencia presentado como `el último tren’ que pasaba, el compromiso presidencial con el proyecto de García Pintos de reparación a las víctimas y la intención explicitada para que nunca más hubiera enfrentamientos `entre hermanos’ , la amenaza de veto a la legalización del aborto, etc. explican ese clima. Lo cierto es que las comisiones y la plenaria del Congreso fueron críticas y votaron contra el TLC con EEUU, condicionaron el TIFA, apoyaron al Mercosur, a Bolivia, a Venezuela, a Cuba, se opusieron al `regionalismo abierto’ , expresión ambigua utilizada contra el bloque regional, escribieron `potencias imperialistas’ donde eufemísticamente se decía `potencias centrales’ y aprobaron la campaña de firmas para plebiscitar la anulación de la Ley de Caducidad.

El Congreso evidenció la importancia de estar junto a la masa militante, escuchando, debatiendo, influyendo y ayudando a que el Frente se ubique firme a la izquierda de este gobierno en disputa.

III. Pero todo lo bueno de las resoluciones del Congreso debió desembocar en una presidencia que las reflejara. Sin embargo, primó el sectarismo y la miopía. La única propuesta hecha en el Congreso para la presidencia fue la de una compañera talentosa, con personalidad y posiblemente inexperiente. La inexperiencia se cubría poniendo de vices a dos compañeros capacitados, como los propuestos. Con la presidente y los vices propuestos (Moreira, Conde, Echepare) el FA se aseguraba plantarse con decisión, y no como furgón de cola del gobierno, mala praxis evidenciada en diversas experiencias del siglo pasado. ¿Era tan imprescindible una fórmula de colegiado, cuando había acuerdo en el terceto con una presidencia y dos vices? Se ha perdido una oportunidad histórica de rectificar rumbos.

IV. El Congreso mostró pues una crisis: la mayoría militante apoya y a la vez es crítica del gobierno, pues no la representa a cabalidad. Y la crisis, se resolverá por una de estas dos vías.

La primera: se quitará poder a las bases, argumentando su debilidad, y se le otorgará más a los partidos según la gravitación electoral, como pretenden sectores `moderados’ , lo que desembocará en la adaptación plena del Frente al sistema capitalista y al régimen vigente y en el triunfo de la conciliación de clases representada en sus diversas expresiones.

La segunda: se vigorizará y estimulará la presencia juvenil y la acción de los Comités de Base, el Frente se plantará como un partido representativo del bloque social explotado y dominado, y presionará ideológica, política y socialmente, aún al gobierno, para que avance la transformación iniciada, que parece apartarse del viejo orden pero que no se atreve a dar nacimiento a uno nuevo.

Para esta segunda salida, será necesaria que su militancia `empuje de afuera’ del Frente (Coordinadora contra el Tratado de Libre Comercio, Comisión para anular la Ley de Caducidad, Congreso del Pueblo, etc.) , conociendo la historia que enseña que las grandes iniciativas populares se impusieron primero afuera de la fuerza política. Y simultáneamente, `empuje de adentro’ del FA. Se trata de una salida nacional, popular, dispuesta a la transición al socialismo. Darle forma y contenido requiere concepción socialista, firmeza estratégica y flexibilidad táctica.

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