Robo de cerebros a largo plazo
A pesar de haber pasado más de cinco siglos parece que los conquistadores del Viejo Mundo no se resisten a la tentación de querer continuar con su afán de ser dueños del Sur. Han cambiado los espejitos utilizados hace siglos, por medios más sofisticados e intentar mantenernos sumidos en la pobreza y no permitir que nos desarrollemos como la condición del hombre moderno lo permite.
Ante mi asombro, esa sofisticación que marcaba, realmente ha llegado al límite de la paciencia. La Unión Europea ha lanzado un plan increíble: «robo de cerebros». Sí, como lo leen. Piensan hacer llegar a sus tierras a veinte millones de emigrantes en veinte años (un millón por año). No cualquier emigrante, sino aquellos con carreras universitarias. Es decir, individuos calificados. Los tentarán con buenas remuneraciones y todos los medios que ellos poseen para poder lograr el desarrollo en la actividad de cada profesional.
El reciente conflicto médico puso al descubierto una falencia profunda en nuestro país. Una muy limitada cantidad de profesionales anestesiólogos, que llevaron, ante un conflicto por un reclamo salarial de éstos, a que el sistema sanitario estuviera al borde del colapso.
Las estadísticas de la Universidad muestran la cantidad enorme de estudiantes avanzados que buscan otros horizontes, no culminando sus carreras. Y también los que se van con su título bajo el brazo. Siendo una sangría enorme para el país que les dio la posibilidad de adquirir sus conocimientos. Por lo tanto, considero que esto es una agresión. Máxime si es organizada, como lo piensan hacer los dirigentes del continente europeo.
Ante esto he escuchado, de parte del diputado Carlos Gamou (MPP), un proyecto presentado en una Comisión del Parlamento Latinoamericano, que sería una solución valedera para contrarrestar esas aspiraciones.
La idea sería formar un fondo de dinero aportado en porcentajes equitativos por cada nación, de acuerdo a su tamaño y cantidad de estudiantes, y que saldría del presupuesto de Educación, evitando de esa forma, la fuga de cerebros. Ya que con ello se le darían las mismas condiciones de investigación y desarrollo que pueden encontrar en el continente europeo. La idea está en ciernes, pero se le debería dar impulso y divulgación, para lograr frenar la intentona de los países desarrollados, y de esa forma poder nosotros llegar a serlo.
Tendríamos que aprovechar la coyuntura que se está dando en nuestro continente, de tener varios gobiernos progresistas y concretar, además de una conjunción económica, de intercambio intelectual y cultural, que nos fortalezca en el contexto mundial, impulsar estas ideas que nos permitirán pensar en una región fuerte y consolidada de cara al futuro.
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