El senador en el País de las Maravillas
Alberto di Candia Mangeney
En el programa televisivo «Hoy por hoy» que conduce la periodista Sonia Breccia, el 17 de noviembre comparecieon como invitados los senadores Rodolfo Nin Novoa (EP-FA), Jorge Larranaga (PN) y Yamandú Fau (PC).
El senador Nin Novoa planteó con crudeza, como no podía ser de otro modo, sin escapar a la realidad que padecemos, el pésimo estado de nuestra economía y el gran descontento social que crece día a día según todos podemos observar. Lo hizo con adecuado poder de síntesis e ilustrándolo con hechos concretos. Justo es reconocer que el senador Larranaga lo acompanó en más puntos de los que quizá podría esperarse.
Pero surgió la inefable figura del senador Fau, quien en resumen, expresó lo siguiente:
Uno.- La oposición del EP-FA se caracteriza siempre por presentar un cuadro oscuro del país, ostentando un pesimismo destructivo y desesperanzador.
Dos.- El EP-FA olvida que hay un país que trabaja normalmente, donde la desocupación está en descenso, existe algún ejemplo cercano de una inversión importante y hay otro ejemplo también cercano de solución pacífica de un problema laboral.
Tres.- El EP-FA no pierde oportunidad de plantear la necesidad del impuesto a la renta, olvidando que es injusto gravar a personas que habiendo partido de familias con necesidades básicas insatisfechas, han llegado a posiciones económicamente acomodadas, a fuerza de trabajo, sacrificio, ahorro, etcétera.
Cuatro.- El descontento social que se manifiesta con mayor énfasis no pasa más allá de actos de algunos vecinos que cortan por un rato una carretera reclamando se mejore la senalización del tránsito para evitar accidentes, o de la movilización de ciertos adolescentes que ocupan un liceo.
Cinco.- Exposiciones como la del senador Nin desprestigian al país frente a los inversionistas extranjeros, que tal vez estén presenciando esta emisión televisiva en el hotel donde se alojan.
Somos muy respetuosos de la inteligencia del lector como para refutar en detalle las tremendas falsedades, que llegan a lo irrisorio, en que incurrió el senador colorado. La crítica de sus «argumentos» la dejamos a cargo del lector, quien para ello no tendrá que hacer un gran esfuerzo. Por tanto, nos limitaremos a realizar algunas reflexiones.
El senador Fau vive fuera de este mundo, al pintar un retrato idealizado de una realidad angustiante. Como debemos considerarlo vocero del Foro Batllista, grupo en nombre del cual se sienta en el Senado, forzoso es concluir que coincide totalmente con la posición de dicho sector político.
No se puede siquiera imaginar una posición más frívola que la del senador Fau, más desatenta del padecimiento de la inmensa mayoría de la población, más injuriosa de las legítimas demandas sociales (espontáneas y no dirigidas por inexistentes agitadores), más obsecuente de los intereses presuntos e indemostrables de los inversores extranjeros que llenarían nuestros hoteles.
En cuanto al tan maltratado impuesto a la renta que en su oportunidad propuso el EP-FA, ahora sabemos que el gobierno pretende implantarlo solapadamente, pero con una formulación tal que lo desfigura totalmente como instrumento de justicia distributiva y lo transforma en un castigo fiscal a los trabajadores, de acuerdo con lo demostrado en estas mismas páginas por el economista Olesker el 19 de noviembre pasado.
Sobre lo expuesto en nuestro numeral tres, el senador Fau demuestra que vive no sólo fuera de este mundo, sino también fuera de este tiempo. Sus afirmaciones y su apología del ‘self-made man’ (emblema del viejo ‘american way of life’), que incluso en el Uruguay batllista fue mucho menos abundante de lo que pretenden los panegiristas de los gobiernos de las primeras décadas del siglo XX, es de un anacronismo que entra de lleno en el campo del disparate.
A esta altura, el lector se preguntará, con razón, por qué motivo hemos dedicado tanto espacio al senador Fau, que se sienta en la Cámara Alta como suplente del suplente del licenciado Hugo Fernández Faingold, habiendo obtenido en las elecciones de 1999 sólo noventa y seis votos. Lo que ocurre es que el senador que nos ocupa es muy afecto a aparecer siempre que puede como un protagonista político y no desaprovecha ninguna oportunidad que se pone a su alcance para hacer uso de su presencia mediática.
Justamente por no ostentar ninguna representatividad auténtica de la ciudadanía, no tiene otro remedio que recurrir a esas astucias y convertirse en un vocero incondicional del Foro Batllista, en un altavoz de lo que le ordenan decir ‘desde arriba’.
Cuesta recordar que el senador Fau fue legislador del FA y que integraba el sector fundado por el inolvidable mártir de la brutalidad dictatorial que fue Zelmar Michelini.
* Abogado
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