Falacias del TLC de Vietnam con EEUU

Retomando el tema de nuestra nota anterior, diremos que también, casualmente (?), se dedica a ensalzar «el valor del pragmatismo de los vietnamitas que los ha llevado a buscar en un TLC con los EEUU, la llave, de la inserción en el mundo». Y como era de esperar, se despachó inmediatamente con «el énfasis puesto en la propensión a la apertura» que, según el expositor, es una de las causas de su hiperdesarrollo.

 

Y para culminar con la muestra gráfica de las dificultades encontradas para poder pasar por encima de principios y poder inclinarse decididamente por el desarrollo económico, no tuvo mejor idea que referirse a que seguramente «no fue sencillo tener con EEUU un TLC y (con ello) la principal sociedad comercial, dos millones de muertos después…». Seguramente que superar esos principios arcaicos, obsoletos de olvidarse del genocidio yanki sobre su pueblo, les debe haber costado, pero lo pudieron superar, según el expositor, en base a la importancia pragmática de desarrollarse económicamente. Aun ante el peligro, que señala inmediatamente, de «naufragar en el logro de un medio de desarrollo a partir del cual resulta muy difícil continuar creciendo», como ha ocurrido «con otras experiencias exitosas de desarrollo asiáticas que ahora tienden al estancamiento». Es decir que, ni aun el abandono de esos principios, separados, según Rama, por una «delgada línea»(?) del deslumbrante desarrollo, le aseguran el éxito final.

 

Dice luego, finalizando, en un lenguaje oscuro, que «uno de los vectores prácticos del desafío» que enfrenta Vietnam está constituido por cómo internalizar (¿será llevar a su interna?) y resolver las exigibilidades (¿o exigencias?) que le plantea a Vietnam la incorporación a la Organización Mundial de Comercio (OMC.)

 

Hubiera sido bueno que nos pudiéramos haber enterado, de tan informado interlocutor, si es cierto, como se ha leído por ahí, de que Vietnam, para resolver esas exigencias para poder ingresar a la OMC, no tuvo otro remedio que firmar un TLC con EEUU, pues éste, como siempre ocurre, es poseedor de veto para el ingreso de nuevos integrantes. Y como precio para no poner ese inconveniente ilevantable, chantajeó, también como de costumbre, a Vietnam, para que le firmara un TLC, que mostraría la imagen al mundo (y a Tabaré…), de que los yankis no son tan malos como se dice.

 

Sobre todo, ahora, que se terminó la guerra fría, que hay un pragmatismo diferente que nos lleva a renunciar a los principios en aras del prometido pero difícil bienestar económico, en un mundo de halcones. Todo desde la óptica de los burócratas, esbirros de los organismos internacionales. Y contando con la ayuda inestimable de los periodistas que le dan vida y un lugar valioso en los medios.

 

Capaz que la nota tiene como único y disimulado objetivo final darle sustento académico a las dos ideas-fuerza (?) que expuso el Presidente en sus elucubraciones que lo acercaran peligrosamente al imperio. En todo caso, es una nota digna de la Sepredi.

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