Por la elección directa en el Frente Amplio
Qué nos ha pasado cómo sociedad?
Entre otras tragedias producto de anteriores administraciones al servicio de la oligarquía y del capital financiero internacional , 600.000 uruguayos vivimos fuera de nuestro suelo, muchos de los cuales no podremos regresar a la patria, porque otras patrias y otras banderas nos devolvieron lo que perdimos en casa. No renunciaremos jamás, sin embargo, a continuar incidiendo y determinando el rumbo de una sociedad que ha iniciado su propia redención.
Es por ello que retomando el hilo conductor de este somero análisis nos parece preciso ubicarnos en el año 1971 , sopesando la magnitud de la conducción político – estratégica del General Líber Seregni, acompañado por una propuesta programática de amplios consensos, quien desde su prédica impuso respeto y credibilidad de cara a un país fracturado por convulsiones de extrema violencia social y política. Su cautiverio, estoicismo y visión patriótica y de estadista, desde las mazmorras hacia la inmortalidad, nos obligan a pensar en grande, a abrir el Frente y sus Comités de base a la participación ciudadana, a entrelazar el sentir del vecino , del barrio y de quienes conformamos la patria peregrina y militante, llevando al Frente Amplio en el alma. Alguien tan representativo del sentir frenteamplista y popular, que en medio de este orden imperial de pensamiento único nos conduzca con dignidad.
No existe por lo expuesto mejor fórmula para dirigir al Frente Amplio que la voluntad del pueblo. Así, junto a un puñado de ciudadanos y en forma espontánea, sin el menor cálculo político, nos hemos expresado por una elección directa. Naturalmente que ello obliga a una reforma estatutaria de anquilosadas estructuras y que tan y revolucionaria propuesta obligará a tensiones de resortes e intrincados acuerdos políticos, entre los partidos y movimientos, delegados, militantes y ciudadanos de a pie. Es bueno que así sea, pues esa es la primera e insoslayable tarea de la izquierda, ser capaz de transformarse a sí misma, de convulsionarse y rescatarse, de adecuar un programa de gobierno al 2010 que interprete a nuestra gente, especialmente a los jóvenes que siguen emigrando del Uruguay.
Debemos, una vez más, seguir al Padre Artigas a la hora de tomar decisiones. Congreso de Abril, como entonces, con Artigas y Seregni en el corazón, donde un 5 de abril de 1813 el Padre de la Patria pronunció la oración inaugural, invocando la palabra «ciudadanos» y en cuyo seno surgieron las bases de conceptos fundacionales como democracia, libertad, soberanía popular y constitución política. La historia nos convoca. Sean como entonces los orientales, tan ilustrados como valientes.
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