Extraña idea de un premio Nobel
El Economista que obtuvo su título en la Universidad de Chicago, a sus 70 años no podríamos tildarlo de un Chicago boy precisamente. Sin embargo, se ve que es una persona inquieta con gran impulso. Entre otras cosas dicta conferencias magistrales en los países de América Latina.
El Ball Room del Sheraton Montevideo Hotel estaba rebosante de público esperando las palabras del Nobel. Su disertación era sobre temas de seguridad social.
Luego de criticar los sistemas públicos, elogió los sistemas de capitalización individual privados y felicitó a Uruguay por ser uno de los pioneros en dar un paso adelante para terminar con los sistemas públicos. Se lamentó de que en EEUU su prédica a favor de la privatización de la seguridad social aún no se haya concretado, pero se consuela ante un probable triunfo de George Bush, a quien asesora. Según confiesa, por su propuesta: «Fuimos criticados por los demagogos que dicen que el sistema de seguridad social es intocable». Parece que los demagogos tienen fuerza en su país ya que su ilusión privatizadora sigue sin concretarse.
En aras de la libertad, la competencia y el mercado, da la impresión de que nuestro Nobel en realidad preferiría que no hubiera ningún sistema obligatorio de seguridad social, pero en caso de que exista uno aconseja que sea privado y de capitalización individual. Pero mucho más chico que, por ejemplo, en Uruguay actualmente. Si se obliga a la gente, aunque sea en un régimen privado, se mete el gobierno porque al menos tiene que controlar, y eso es malo, afirma, fiel a su cosmovisión neoliberal.
Dicen las crónicas que Becker obtuvo el Nobel por aplicar el análisis microeconómico en áreas de relaciones y conductas humanas. Se ve que es un economista con gran imaginación.
En nuestro país también lo demostró. Explicando algún detalle de lo que entendía por un sistema menos obligatorio, expresó que el aporte sobre el salario realizado por el trabajador debería estar en un entorno del 2% (hoy en Uruguay es 15%). Poco antes había reconocido que los sistemas de capitalización individual son más caros que los públicos porque en los primeros existe la competencia por los clientes y los consiguientes gastos en la fuerza de ventas y marketing. Los sistemas públicos son monopolio, ilustra; la competencia es mejor que los monopolios, sentencia. Los sistemas privados de seguridad social son más caros que los públicos había afirmado, pero los sistemas privados son mejores que los públicos, resuelve con extraña lógica un razonamiento que se parece más a un galimatías.
Veamos a dónde nos lleva su propuesta.
Las AFAPs cobran una comisión de 2.021% del salario por administrar los fondos de los trabajadores (concedo la comisión 0,636% por el seguro de invalidez y fallecimiento). Dicha comisión cubre los costos de administración y debería permitir la ganancia «normal» en un mercado fuertemente oligopólico (no de competencia perfecta como le gustaría a Becker, que no existe en este negocio ni en muchos otros).
Analicemos las consecuencias de la propuesta. Consideremos un trabajador que gane $10.000 por mes (para cualquier monto de sueldo las conclusiones son las mismas). Según quiere Becker nuestro trabajador va a cotizar a una AFAP $200 (2% de $10.000), pero esa AFAP le va a cobrar por administrar sus fondos $ 202,1 (2,021% de $10.000). Entonces el trabajador le va a quedar debiendo a la AFAP $2,1 por mes y a su cuenta van a ir ¡$0! Sí, cero pesos.
El trabajador llega a la edad de jubilación y va a la AFAP por lo suyo. Le van a explicar que en su cuenta no hay plata, porque sus aportes no alcanzaron para cubrir los costos de administración. «No se me vaya mi buen cliente» (dirá la persona que lo atendió con suma gentileza, como corresponde a una empresa bien administrada) porque Ud. nos debe $2.095*. Esperemos que nuestro trabajador este afiliado a una emergencia móvil cuando llegue ese momento.
Una de las investigaciones desarrolladas por Becker es la aplicación del análisis microeconómico al Crimen y la Penalización. Prefiero leer el «Crimen y Castigo» de Fedor Dostoievski.
* Es el valor futuro de una deuda de $2.1 mensuales para un trabajador que ingrese a los 22 años y se retire a los 64 años, a un 3% de interés real anual.
* Economista Integrante del Equipo de Representación de los trabajadores en el BPS
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