Emigración: hacia una política de Estado

Sensibilizado por lo que parece una clara tendencia migratoria hacia el extranjero de los uruguayos en los últimos meses, con la gravedad que ello implica, decidí estudiar profundamente el tema y realicé en una sesión extraordinaria citada al efecto en la Cámara de Representantes, una exposición de 1 hora el jueves 16 de noviembre de 2000.

A pesar de la gravedad del tema, a mi modesto entender había pocos legisladores en sala y casi ningún medio de comunicación. A pesar de que estos últimos dedicaron múltiples artículos sobre este problema en los últimos meses.

Las tres pautas que influyen en el crecimiento o no de la población de un país son: natalidad, mortalidad, migración.

Uruguay es un país que tiene una población con una particularidad muy llamativa: parece un país muy desarrollado, pero somos un país pobre o en vías de desarrollo (más «en la vía» que en el desarrollo).

Los países del mundo han pasado de una tasa de natalidad y mortalidad altas a una progresiva natalidad baja (sobre todo por los métodos anticonceptivos eficaces y las concepciones modernas de fecundidad) y una esperanza de vida al nacer alta (producto de los adelantos médicos y su alcance a la población entre otros factores). Claro está que al tener pocos nacimientos y los adultos vivir muchos años (más de setenta años en promedio), el crecimiento de la población es lento o nulo.

La migración cumple entonces un rol clave en el crecimiento o no de la población total.

Los países desarrollados tienen baja natalidad y baja mortalidad. Uruguay sigue ese rumbo desde fines de siglo XIX pero no es un país desarrollado. En ello la influencia de aquellos países sobre nuestra conducta reproductiva cumplió un rol importante.

Uruguay, luego de recibir la inmigración europea en la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX, que contribuyó a aumentar su población (en 1908 los extranjeros fueron el 33 % del total de habitantes del país) comenzó a sufrir una progresiva tendencia migratoria: tanto desde el campo hacia los centros urbanos como hacia el exterior del país.

La población trató de resolver los problemas de crisis económicas con emigración.

Siendo un país esencialmente agropecuario, el objetivo principal fue la exportación de carnes desde su principal puerto: Montevideo.

No hubo una política real de fomento del asentamiento familiar en el área rural. La migración hacia centros urbanos, y principalmente la capital, fue la consecuencia.

Hoy se mantiene una fuerte tendencia de despoblamiento de la campaña. La actividad parece estar más dedicada a forestar con eucaliptus destruyendo el monte indígena (protegido por ley) para luego exportar la madera hacia los países desarrollados. Esto a su vez requiere poca mano de obra y en nada es estimulante para retener la población en el área rural. El endeudamiento de los productores rurales es también consecuencia y motor de esa migración interior, en un país con un 95% de su territorio cultivable. Es importante acotar que existe una fuerte extranjerización de la tierra en zonas fronterizas. ¿Qué tienen planificado para nuestros campos los países desarrollados del Norte? Está a la vista… Hoy la emigración interna se desplaza al Sur del país sobre la costa donde están cifradas las expectativas de mejoramiento económico de estos compatriotas.

Desde la crisis de los 60 los uruguayos, al no tener perspectivas favorables emigraron, sobre todo hacia países limítrofes en especial Argentina. Posteriormente se produjeron dos fuertes empujes migratorios hacia el exterior: durante la dictadura militar; especialmente en el período 74-76 y luego de la rotura de la tablita cambiaria, en noviembre de 1982.

Se estima hoy que existen no menos de 310.000 uruguayos residentes en el extranjero. Aunque uno tiene la sensación de que son muchos más.

Desde abril de este año existen claros signos de un nuevo empuje migratorio hacia el exterior: si comparamos el número de pasaportes expedidos por primera vez en los diferentes meses de este año con respecto a los mismos del año 1999 observaremos un incremento que oscila entre 45% y 124%, según el mes comparado. Una encuesta de Equipos Mori de febrero de este año determinó que el 11% de los encuestados pensaba emigrar al extranjero. Otra encuesta de Interconsult demostró que el 36% de los encuestados tenía esa intención. Eran en su mayoría jóvenes y adultos con oficios o profesiones, nivel educativo medio y alto y en el 80% de los casos por causas laborales o falta de expectativas ciertas de cambio.

Los destinos elegidos son fundamentalmente EEUU y España, y ya vimos la frustración de algunos de ellos que regresaron con las manos vacías y engañados, y que tuvieron que vender incluso todas sus pertenencias para emigrar.

Uruguay tiene 1,3 de activos que aportan a la seguridad social por cada pasivo. Si los activos emigran, los pasivos verán peligrar la continuidad del cobro de sus haberes.

Existe además una premeditada política de atracción de mano de obra especializada desde los países desarrollados por cuya formación no invirtieron absolutamente nada (nuevamente los países pobres ahorrándoles a los países ricos).

Luego de lo expuesto en la sesión extraordinaria culminamos la misma proponiendo una serie de medidas tendientes a intentar revertir la situación y generar la discusión en una comisión especial constituida a tal efecto para definir una verdadera política de estado referente al fenómeno migratorio.

Vimos con satisfacción que esta iniciativa fue acompañada por todos los sectores políticos representados en la Cámara, quienes comprometieron con su firma la conformación de esta comisión especial en la próxima sesión ordinaria.

Propendemos con estas iniciativas a que el Uruguay pueda:

A) Defender su identidad como nación.

B) Retener su fuerza joven y productiva con políticas de inversión y generación de empleo.

C) Fomentar la investigación científico tecnológica propendiendo además a un fluido y permanente intercambio con connotados científicos y técnicos uruguayos radicados en el extranjero con medidas, incluso, que alienten su retorno.

D) Evitar la pérdida de población económicamente activa que aporte a la seguridad social para poder sostener el sistema que permita el pago a los pasivos.

E) Defender el derecho de los uruguayos radicados en el extranjero, entre otras medidas, extendiéndoles el ejercicio del voto consular.

F) Adecuar los instrumentos con que cuenta el Instituto Nacional de Colonización dotándolo de más recursos y facilitando el crédito a productores que se inician en la actividad rural o a quienes se encuentren en situación crítica.

G) Priorizar «siempre» la esperanza sobre el desaliento.

* Diputado por Maldonado de la Unión Frenteamplista (EP-FA)    

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