Política económica y nivel salarial
En nuestra nota anterior comenzamos el análisis de los logros y carencias de la gestión de gobierno del Frente Amplio; hoy continuamos señalando algunas contradicciones en la política económica.
Es cierto que hay un crecimiento del PBI del casi 7% y nos encontramos en un proceso positivo, pero con contradicciones negativas muy importantes. Por ejemplo, las importaciones superaron a las exportaciones, siendo más importante aún este aspecto: importamos productos con contenido de mano de obra agregada (como manufacturas) y exportamos en un 80% productos primarios o casi primarios, lo que significa que no contienen casi el valor agregado de nuestra mano de obra nacional.
Como consecuencia, el nivel de ingresos en sueldos del sector productivo y del comercio es muy bajo, porque al no desarrollar un fuerte proceso industrial a nivel nacional, los valores de los productos importados que ingresan masivamente al país, tienen consecuencias en el mercado que no permiten elevar el techo salarial debido a una desventaja competitiva nacional. Esta es una relación que no debemos pensar que pueda cambiar con la actual política económica, puesto el país abierto sin restricciones a todos los mercados vendedores, en especial los situados en países de Oriente, donde llegan a tener salarios de U$S 13 a 50 dólares mensuales, con inexistencia de beneficios sociales. Eso repercute en que el techo salarial está limitado, no por problemas de poco tiempo para desarrollar las mejoras al respecto, sino que la misma realidad es parte de las limitaciones estructurales que mantenemos.
La política casi neoliberal llevada hasta el momento sólo trajo en América Latina la polarización social, con gobiernos de izquierda (y somos parte de ese proceso) con excepciones de países como Panamá, Argentina y Venezuela.
En nuestra situación particular, sabemos que el fuerte desarrollo del PBI en el campo es consecuencia de la coyuntura económica internacional, de una demanda mayor de países orientales que hicieron que las commmodities aumentaran sus valores en el mercado internacional, lo que nos favorece. Pero no estamos ante un cambio estructural y sí estamos a merced de que los precios no cambien internacionalmente hacia la baja.
Esta coyuntura favorable tiene otra contrapartida que consiste en que el campo por sí mismo no es un factor naturalmente distributivo de la riqueza que genera, por su propia estructura; teniendo el agregado social que 10.000 productores rurales, de carácter mediano y pequeño se fueron del mismo en los últimos 7 años.
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