Compromiso Nacional. E Pur Si Muove
En diciembre de 2006 comenzaba un proceso inédito, al menos en los últimos 20 años del país: el Compromiso Nacional sobre Inversión, Producción, Empleo e Ingresos. Se planteaba como meta la creación de 35.000 nuevos puestos de trabajo para el año 2007. Conmoción, cuestionamientos, escepticismos fueron las primeras reacciones. Coyunturales sin duda, ratificando aquello que nos decía Ortega y Gasset: el hombre y sus circunstancias. También suscitó esperanzas, cabe reconocerlo.
Cuenta Milton Schinca en su formidable Boulevard Sarandí, que cien años atrás, quienes se ganaban la vida transportando personas con carros tirados por caballo, al aparecer por las calles de Montevideo los primeros «taxímetros modernos», que no eran tracción a sangre, reaccionaron expresando ¡se van a fundir, qué van a competir y ganarnos con esos espantajos frágiles de gomas infladas! Otro ejemplo, de una centuria atrás, de la clásica reacción de espontaneidad, coyuntural, sin visión de futuro. Diez años después, apenas si quedaban 15 carruajes antiguos, circulaban 1.800 automóviles, desaparecían las diligencias y los camiones a nafta inundaban nuestros caminos.
Durante la primera parte del año 2007 el Compromiso anduvo a los tumbos, entreverado. No originó mayores expectativas. ¿Tendrían razón los agoreros, entonces? Hacia el segundo semestre, comenzaron a percibirse algunos síntomas positivos. Pocos, pero que nos hacían pensar que era posible llevarlo adelante. Recordamos a Martí cuando expresaba que en política peor que el fracaso, es no haber intentado nada. Hoy día, nuestra esperanza deviene en certezas que refuerzan nuestro optimismo.
Desde abajo se mueve el sector construcción con sus tres grupos de trabajo: formación profesional, informalismo, salud y seguridad en el trabajo. La industria naval tiene en carpeta la construcción de varias barcazas similares a las de Botnia, lo que implica nuevo dique, astillero, y por supuesto muchos puestos de trabajo. Fibratex, que reabrirá en 2008, y BAO son otros ejemplos.
¿Se superó la meta de los 35.000 puestos de trabajo? Casi seguramente. En la precisión de las cifras estamos trabajando para informar en la próxima reunión del Compromiso Nacional, en febrero/08.
¿Errores? Muchos, sin duda. Destaquemos la falta de sistematización de datos y ausencia de coordinación entre las diversas comisiones, escasa presencia del ámbito universitario y de las intendencias, de lo cual no son ellas responsables, sino que asumimos el error de no haberlos convocado con la continuidad necesaria.
¿El futuro? El Compromiso Nacional está llamado a tener la mayor relevancia. Rescatando lo positivo, corrigiendo errores. Como decía el poeta, por ahora es un arroyo que quiere ser río para luego pretender ser océano. Se trata de un ámbito en el cual todos los actores del país, todos, debemos superar carencias intrínsecamente uruguayas, como es el no proyectarnos prospectivamente en un país que en los próximos años está amenazado por su vejentud, por más divino tesoro que la misma sea, y que, de persistir la actual evolución demográfica, no alcanzará a reproducirse a sí mismo.
Es imprescindible tener una mirada que exceda la coyuntura, sea ésta exitosa o desfavorable, superando a aquellos que no ven más allá de sus propias narices. El ejemplo de quienes hacían su negocio con carros o diligencia a tracción a sangre es por demás ilustrativo. Admitamos por otra parte, que la responsabilidad es mayor cuando el país tiene la tranquilidad que da el pleno y sostenido crecimiento. Porque cuando sobrevienen los ciclos críticos, en vez de pensadores del futuro nos transformamos en bomberos. Incendios que más vale prevenir.
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