El banco de escuela y la democracia
El padre llevó a su hijo a conocer la mar. Cuando la conoció, el niño tartamudeando le pidió: ¡Ayúdame a mirar! Eduardo Galeano. El Libro de los Abrazos.
¡Qué razón tenía José Pedro Varela cuando decía que un pueblo ilustrado es la verdadera locomotora del progreso. Pretendía concretar su concepción de que la educación es imprescindible para el ejercicio de la ciudadanía consciente, para la democracia en definitiva, constituyéndose en herramienta fundamental para la igualación de las diferencias sociales, razón por la cual debía ser difundida a todos. ¡Qué vigencia tiene lo que expresó acerca de lo democrático e igualador que resultaba compartir un banco en la escuela pública, laica, sin importar en ese momento los orígenes sociales de cada uno.
Los docentes comenzaron a aplicar el programa «Construyendo el Futuro con Trabajo Decente. Escribieron en el pizarrón: un crecimiento económico que promueva mayores oportunidades de empleo. «¡Pah! Qué tema más complicado», expresó uno de los adolescentes, que reunidos en varios grupos expresaban sus reacciones sobre lo escrito. «Analizamos frase por frase y salieron ideas que nos parecieron muy buenas. Éramos chiquilines del medio rural, de Montevideo que es todo industria, de Maldonado que aportaron ideas sobre turismo. Además entrevistamos a industrias». Siguieron los profesores escribiendo, pizarrón mediante: respeto efectivo de los principios y derechos fundamentales del trabajo. Vaya si será importante esto en un país que tiene en su Constitución los artículos 7 y 53. Reaccionaron los chiquilines: «Ahí nos preguntamos qué era respeto efectivo. Hicimos entrevistas y la gente se contradecía. Por ejemplo, una persona decía que no se le pagaba de acuerdo a su trabajo pero que igual el mismo era decente. A lo que otra le contestó: «si bien podía ser respetada en el trabajo, no era así porque eran irrespetuosos por su miserable remuneración. Mucha gente entrevistada confundía su decencia como persona con la decencia del trabajo. Vos podés ser muy decente pero tenés un trabajo indecente. Nos pareció interesante empezar a hablar de cada uno de los derechos fundamentales del trabajo y terminamos hablando de todos a la vez».
¡Cuánta frescura encierran estas palabras! La misma del niño que conoció la mar.
Comparemos lo hecho por estos gurises trabajando en grupo en los liceos de Flor de Maroñas, Bauzá, Vaz Ferreira, Dolores, Durazno y Maldonado con lo que significó compartir el banco de escuela de Varela. La igualación es un proceso en el que la educación, junto a otras herramientas que la sociedad tiene, irá ayudando a ese fin.
Artigas nos legó conceptos formidables al respecto. En plena guerra, 1815-1816, nos ilustraba sobre libertad, igualdad, justicia y trabajo como valores, asignándole al último un papel central en la sociedad, como productor de riqueza y generador de igualdad, consecuente con que los más infelices serán los más privilegiados. ¡Idealismo y realismo de la mano!
El 19 de diciembre se presenta el informe final de esta magnífica experiencia llamada a sembrar futuro. Allí estarán los docentes, los gurises, preguntones y cuestionadores, junto a las autoridades de los Ministerios de Trabajo y Seguridad Social, Educación y Cultura, ANEP y el Vice Presidente de la República festejando esta riquísima experiencia, que ha sido destacada a nivel regional y de organismos internacionales como la OIT.
No podíamos dejar que pasara desapercibida, una vez más, esta enriquecedora experiencia. Muchas veces la prensa deja pasar sin pena ni gloria estos ejemplos en pos de otros que dan lugar a titulares más llamativos para hoy, pero que son olvido para mañana. Éste sin duda va al fondo de la cuestión. Hará futuro. Se podrá decir que se trata de una predicción, y que puede transformarse en caricatura. Es el riesgo que se corre.
De todos nosotros depende que así no sea.
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