Hubo una vez
Llegado el estío y con él las fiestas y en aquel entonces los y las jubiladas y pensionistas compartían sus pesos para el cordero, el pan dulce, la cerveza, el refresco y algún que otro turrón. Y la pasaban bien, más no se necesitaba para pasarla bien material y espiritualmente.
En aquellos tiempos, cuando trabajábamos en la fábrica, oficina o el taller, cobrábamos el aguinaldo (décimo tercer salario anual) y de él se nos descontaba para el BPS algo así como el 13% a los efectos jubilatorios, o sea, un décimo tercer descuento al año.
Pero hete aquí que la magia de los magos de la política económica (esto es a modo de cuento) de aquel entonces, hace muuuuchos, muuuuchos años decretaron dejarnos como el «gato mirando la fiambrera». Pobre gato.
Pero esta cuestión no se trata de gatos sino de seres humanos con sus necesidades sentidas y reales frente a un hecho cultural como son la Nochebuena, la Navidad, el fin de año, el nuevo y los reyes.
Pero (como dicen los gurises de hoy) «ya fue» para cientos de miles de jubilados (as) y pensionistas que mirarán las vidrieras y la tele y murmurarán su bronca o se notarán sus tristezas y muchos, muchos, se sentirán nadie frente a ese herejía de compre, compre, compre, sin poder comprar, cosa que sólo significa venta de ilusiones que se transforman en desesperanza y exclusión ante las cosas que hoy el mundo del trabajo produce.
Hoy se nos adorna con el adjetivo tercera edad o adulto mayor, ¡qué lindo!, pero la cuestión se trata del olvido, no ser viejos en el olvido.
Pero no se amargue por ahora la «vejestud», más bien por ahora alégrese porque tendrán créditos blandos, y si quieren, a 36 cuotas mensuales. Eso sí, dentro de lo que compre para la «festichola» y para reyes, regálese usted mismo (a) un pañuelo porque «hete aquí» (otra vez como en el cuento) que el año que viene tampoco tendrá aguinaldo y otra vez las fiestas y los reyes y en esta nueva circunstancia tendrá que usar el pañuelo que se regaló el año pasado, porque el crédito soluciona situaciones de momento pero hipoteca futuros y vendrán nuevos sentirse nadie.
Hay algunos miles de jubilados del sector servicios que cobran aguinaldo, cosa que nos parece bien; hay cientos de miles de jubilados del sector servicios, de la industria y del agro que no cobran aguinaldo, cosa que nos parece muy mal, no es equitativa, y en esto está la sustancia que deben tener en cuenta quienes deciden económicamente el destino de los y las jubiladas y pensionistas.
Ah, y otra cosa: quienes deciden, en su gran mayoría, son emergentes del sector servicios. Esta acotación quiere dejar claro que el mayor monto de PBI fue y es generado en la industria y el agro, cuestión que hace más inequitativa la situación de cientos de miles.
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