Responsabilidad social empresarial
Cientos son las invitaciones que llegan desde marzo de 2005 a los hombres de gobierno para hacerse presente en múltiples eventos. Concurro a muy pocos, salvo que se trate de un compromiso ineludible o porque la calidad del tema convocante lo justifique. Este último fue el motivo que me llevó a hacerme presente días atrás en oportunidad en que en el LATU se entregara por primera vez en Uruguay la certificación de Responsabilidad Social. RSE- Norma SA8000, ONG establecida en 1997 y representada en Uruguay por LATU Sistemas. La empresa. seleccionada fue Acodike Supergás SA.
¿De qué se trata se estarán preguntando? Definiciones hay varias desde que en los últimos años de la década de los 90 del siglo anterior comenzara a desarrollarse el tema. La sustancia es que las empresas deben acatar la legislación nacional y cualquier otra a la que se sometan voluntariamente, respetar los principios establecidos en instrumentos internacionales tales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención sobre los Derechos del Niño y las de la Organización Internacional del Trabajo OIT sobre Empresas Multinacionales y la Política Social, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas del año 2002, las Directrices de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) para Empresas Multinacionales- año 2000, el Libro Verde de la Comisión Europea- año 2001, entre otras. Todos documentos que promueven el respeto empresarial a los derechos humanos fundamentales, incluidos la libertad sindical, negociación colectiva, salud y seguridad en el trabajo, eliminación del trabajo forzoso, erradicación del trabajo infantil, no discriminación en el empleo, protección del medio ambiente, lucha contra la corrupción.
En definitiva, podemos considerar que una empresa es responsable socialmente cuando actúa de acuerdo a los parámetros mencionados, en su dimensión interna, (relación con sus empleados y sus proveedores), y externa, (relación con la comunidad y medio ambiente).
Todo esto pasaba por mi cabeza días atrás cuando tuve que dirigirme en nombre del MTSS a los concurrentes en el LATU, en el momento que se hacía entrega de la certificación mencionada. Delante mío tenía varios jerarcas gubernamentales, directores de Acodike Supergás SA, asesoras amigas, etc. Me limité a explicar el motivo por el que concurrí, que no es otro que el que ya expresé al principio de esta nota, agregando que consideraba ineludible la presencia del MTSS. Era cuestión precisamente de responsabilidad social.
Se trata de un tema aún en desarrollo, quizás resistido por el sindicalismo, en lo cual, de ser así, podría estar influyendo el carácter voluntario de la RSE, lo que originaría que se la conciba como un intento peligroso de reemplazar el papel que desempeñan los gobiernos y los sindicatos. Si así fuere, comprendo la resistencia. Por eso mismo no quiero quedarme en la superficie, sino que creo que hay que analizar a fondo la cuestión. Es mucho lo que está en juego como para hacernos los distraídos.
Si luego de un análisis serio, las conclusiones son negativas, entonces sí, podríamos mirar para el costado. Nunca antes. ¡Sería irresponsabilidad social! Y esto va para nosotros los gobernantes, fundamentalmente el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, para sindicatos y empresarios. Máxime que según resultados de encuestas, en la sociedad no existe mayor conocimiento ni confianza en la practicidad del tema.
La trascendencia de lo que está en juego merece una discusión serena, profunda, no buscando enfrentamientos. Aprovechemos la oportunidad de la certificación a Acodike Supergás SA. Cualquiera sea la conclusión del análisis. No sea que se nos acuse de socialmente irresponsables.
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