Un puerto próspero que se satura
El regalo de la naturaleza que significa el puerto de Montevideo, ha jugado un rol fundamental en la gestación y consolidación de la independencia nacional. Ya en la época colonial era tal su importancia, que se había convertido en el rival natural para la hegemonía que quería mantener el de Buenos Aires. Las ventajas que ofrecía la costa oriental atrajo la ambición portuguesa y las posteriores invasiones inglesas.
En la época de la revolución emancipadora fue el sostén para la afirmación y defensa de sus ideales democráticos artiguistas. Fue por ese puerto que se fueron derrotados, españoles y portugueses y porteños, luego de efímeros períodos de dominio sobre nuestras tierras.
Fue luego el que atrajo el auge comercial con las potencias más poderosas del mundo de entonces y fue, finalmente, factor decisivo para la creación del Estado independiente de la República Oriental del Uruguay. Durante el período de consolidación de esa independencia, fue la boca de salida de la producción con que la fecundidad de nuestra tierra afirmó el derecho a su sobrevivencia soberana. hace unas dos décadas que ineficiencias burocráticas provocaron un eclipse que lo afectó profundamente.
Luego, la ley que instrumentó la transformación de sus estructuras administrativas y técnicas, le abrió fuertes movimientos, a tal punto que hoy ve prácticamente saturada su capacidad de almacenamiento de cargas. Por ello se ha pensado, incluso, en la idea de crear una isla en la bahía que descongestione sus playas de contenedores.
Es lógico pensar, que el crecimiento de su actividad continuará, por las ventajas que ofrece frente al de Buenos Aires y por su fácil conexión fluvial y terrestre con el centro del continente sudamericano. Con el crecimiento continuo del tamaño y consiguiente calado de los buques de carga, el canal de acceso será cada vez menos capaz de recibirlos.
Por todo ello se hace cada vez más necesario de un puerto de aguas profundas en la costa atlántica. Hace más de 100 años que opiniones bien fundadas lo reclamaban. Hoy, la integración comercial del sur y el creciente tráfico ultra marino, lo necesitan como puerto al servicio de toda la región.
Ello significaría, además, una fuerte contribución a la descentralización que el país reclama. En tanto el territorio ubicado sobre las costas de los ríos Uruguay y de la Plata crecen en población, trabajo y economía, al este oceánico sólo se agita con la temporada turística y padece el resto del año.
El País y el Cono Sur reclaman cada vez más, lo que Artigas ya proclamaba en sus sabias Instrucciones de 1813.
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