Temas en discusión

El gobierno actual ha inaugurado la saludable práctica de promover debates nacionales sobre temas cruciales para el país. Así ha ocurrido notoriamente con la reforma educativa y con la política de Defensa Nacional; también se abre una instancia sobre la reforma del Estado y, en el ámbito del partido gobernante, sobre la política internacional, un debate este último que probablemente se extienda al resto de los partidos.

Que se debatan en profundidad asuntos trascendentes no implica necesariamente que de ese debate surjan consensos; pero de alguna manera son un ingrediente clave que fortalece la democracia y la práctica participativa.

Como era previsible, la oposición política –con su clara vocación cuestionadora de toda acción del gobierno– encuentra fallas, carencias y errores en las decisiones gubernamentales y se queja amargamente de no ser consultada a la hora de diseñar políticas de Estado. Pero en fin, esa actitud de oposición cerril ya no debería asombrarnos.

Ahora bien, esta misma oposición parecería intentar un cambio de estrategia, abandonando –o minimizando– la actitud confrontativa para pasar a instalar debates y aventurar propuestas. En efecto, en la sesión del Senado del miércoles –cuya crónica se publicó ayer jueves– el Partido Nacional por boca de varios de sus senadores realizó un planteo interesante que consistió en exposiciones verbales de Larrañaga, Abreu, Long y José C. Cardozo sobre un tema de enorme trascendencia: la política de Estado en materia de puertos, transporte y logística. Con profusión de datos, cifras, estadísticas, informes técnicos y reflexiones sobre geopolítica, los expositores nacionalistas pusieron sobre el tapete toda la problemática portuaria y sus vínculos con la política de transportes, amén del papel que debe cumplir el país en el contexto de su inserción regional.

Como es de suponer, el tema no generó discusiones ni enojos ni nada de lo que estamos acostumbrados a observar en los plenarios de la Cámara alta. Por el contrario, las disertaciones de los senadores blancos fueron seguidas con sumo interés por todos los legisladores allí presentes. Se trató –como se ocuparon de resaltarlo los intervinientes– de compartir reflexiones, dudas y propuestas y no de cuestionar al gobierno. Se habló de la necesidad de diseñar políticas de Estado con el mayor consenso posible, se realizó un diagnóstico preciso de la situación actual en materia portuaria y se anunciaron algunas ideas al respecto. Es, evidentemente, un asunto que el país deberá resolver cuanto antes.

Sintomáticamente, ayer jueves, esta vez en el ámbito de la Junta Departamental de Montevideo, la bancada nacionalista efectuó un planteo similar pero referido a la descentralización municipal. El edil Alvaro Viviano expuso, ante la presencia del intendente y sus asesores, el interés de su partido en analizar la realidad actual y la marcha del proceso de descentralización, así como la necesidad de conocer los pasos a dar en el futuro. Aquí también se trató de una exposición serena, respetuosa, que no buscó el enfrentamiento, sino que se propuso plantear la necesidad de profundizar el debate al respecto.

Es nuestra intención resaltar estos dos hechos en la medida en que significan un cambio cualitativo en la estrategia opositora. Y entendemos que planteos de este tipo resultan por demás saludables pues permiten abordar temas trascendentes con serenidad, con lucidez y con vocación de aportar elementos positivos al debate.

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