El marxismo: proletarios y trabajadores
Burgueses, pequeño- burgueses y proletarios son las tres grandes clases de la sociedad capitalista. Pero si los proletarios son trabajadores no siempre los trabajadores son proletarios. No obstante, la línea demarcatoria es de complejo trazado. El proletariado está constituido por los propietarios exclusivos de su fuerza de trabajo, radicando su fuente de ingreso en el salario. Marx y Engels lo identifican por su elevada concentración, resultante de la gran industria, y lo destacan de los otros obreros, menos concentrados. Sin embargo, «dentro del capitalismo, sólo es productivo el obrero que produce plusvalía para el capitalismo o que trabaja para hacer rentable el capital».(El Capital). Diferencia trabajo productivo e improductivo: «Todos los trabajadores productivos son trabajadores asalariados, mientras que todos los trabajadores asalariados no son productivos.»
Para Marx el trabajo productivo es el creador de los medios de vida que consume la fuerza de trabajo y el creador de los medios de producción; el improductivo se realiza en actividades o en bienes consumidos de forma suntuaria: un chofer particular, una cocinera, un profesor de música. «Por último, si un país produce material bélico o drogas, y los vende en el mercado mundial, dicho trabajo es improductivo desde el punto de vista del sistema capitalista en su conjunto; pero para el país productor al recibir divisas por la venta, que puede destinar a la acumulación […], `aparece’ como trabajo productivo» (Foladori, Melazzi, `Economía de la sociedad capitalista’.)
Tras la revolución científico-técnica en la industria contemporánea, resulta muy complejo diferenciar trabajo productivo e improductivo, debido a que la mayor parte del producto y el motor del desarrollo económico se ha desplazado de la industria a los servicios. «El peso que en las sociedades contemporáneas tienen el transporte de bienes y personas, las comunicaciones en general, el comercio, los servicios financieros (bancarios y de seguros), los administrativos, los de enseñanza y de salud, los servicios personales (hotelería, alimentación, turismo, etc.) es realmente enorme». Juan Carlos Dean, («Ensayos sobre economía teórica»). Y Dean opina: «De ahí que la falta de un criterio nítido de clasificación en la concepción marxista sobre trabajo productivo e improductivo, en la actualidad, introduzca una fuerte limitante al conjunto de la teorización.»
En otro plano, el marxismo valora que en el desarrollo de la conciencia política es el proletariado productivo, industrial, por su situación en la organización del trabajo colectivo, nivel de educación, concentración, etc., la fracción de la clase mejor preparada para oficiar de vanguardia.
De todos modos lo evidente es que las modificaciones estructurales del capitalismo actual fragmentan al proletariado y alteran la totalidad de la masa trabajadora, a saber:
a) nace un nuevo proletariado en los centros industriales bajo el modelo ohnista japonés (de la Toyota) o `a tiempo’ (just-in-time), y en los productores de `bienes inmateriales’ (salud, educación, turismo, seguridad, etc.), los `servicios’ . Lo segundos suelen producir conocimientos (laboratorios biotecnológicos, centros de informática, etc.), usan túnicas en vez de mamelucos, tienden a unir el trabajo intelectual y manual y gozan de mejores salarios y condiciones de vida.
b) declina la industria bajo el modelo norteamericano fordista o `por si acaso’ (just-in case), se traslada a regiones de menores costos, se incorpora masivamente mano de obra infantil, femenina e inmigrante, aumenta la cantidad de antiguos proletarios expulsados del trabajo.
c) entre ambas condiciones, hay una masa flotante de trabajadores de empresas subcontratadas, a domicilio, de tiempo parcial o temporales.
Lo contradictorio es que mientras las condiciones de trabajo y de salario empeoran en el mundo -pérdida de derechos sociales, desregulación laboral, desprotección, trabajo `en negro’, crecimiento de la economía informal-, el proletariado aumenta en cantidad y se eleva en calidad por su nivel de instrucción, capacitación técnica, teórica y cultural. «El proletario medio del siglo XXI no es un peón textil o metalúrgico, sino un técnico altamente calificado o profesional con título universitario» (Luis Bilbao, «¿Qué viene después del neoliberalismo?»).
Unir a este mosaico de capas del proletariado es la tarea del necesario `otro marxismo para otro mundo’ según el sugestivo título de un artículo de Bidet y Dumenil.
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