Un error del senador Michelini
Quiero detenerme en un párrafo del artículo publicado por el senador Rafael Michelini en contratapa del 20 de noviembre, que expresa: «En las elecciones internas de 1982, en plena dictadura, el voto en blanco propiciado por el general Seregni desde la cárcel, no fue aceptado por todos los grupos, y los que participaban en la Convergencia Democrática junto a Wilson Ferreira, como el Partido Comunista o el Partido Socialista, no compartían ese paso en aquel momento particular». La transcripción encierra un grueso error y una injusticia histórica. Voy a referirme a la conducta política del PCU.
Antes, una constancia. Este tema, que Michelini lanza como una verdad revelada, fue debatido intensamente, durante dos meses, en varios ámbitos, particularmente en Brecha, también en Bitácora, con participación de analistas políticos y de miembros del Comité Central del PCU, de los responsables del PCU en la clandestinidad, de militantes de diversas tendencias, de estudiantes, de familias enteras, de responsables de Radio Berlín Internacional, entre otros. De esos debates (seguidos semana a semana, del 8 de julio al 16 de setiembre de 2005) a los que se agregaron testimonios de libros como los de Miguel Aguirre Bayley, colecciones enteras de periódicos editados en el exilio mexicano como Desde Uruguay, reportajes a dirigentes comunistas como Rodney Arismendi, se deduce lo siguiente: que los comunistas se pronunciaron por el voto llamado programático (es decir, a favor de las tendencias antidictariales de los partidos tradicionales) en el prolongado período en que el tema estuvo sometido a discusión, tanto en el país como en el exilio; y que, cuando desde la cárcel el general Seregni (que había balanceado diversas opciones, una de ellas la abstención) se pronunció por el voto en blanco, y esa posición fue asumida por el Frente en el interior, los comunistas se sumaron en forma disciplinada, activa y unitaria a esa posición, en el país y en el exilio, y contribuyeron según testimonio generalizado a reunir las más de 85 mil voluntades que expresaron la posición independiente del Frente y defendían su plena vigencia en la lucha contra la dictadura, enfrentando las tendencias a diluirlo o a desfibrarlo, desnaturalizando su perfil.
Es de lamentar que el senador Michelini repita sin examen una falsa versión, refutada en su hora con acopio de hechos y argumentos.
Es lo que dijimos quienes habíamos sido miembros del Comité Central en aquella época (Alcira Legaspi de Arismendi, Harrys Balbiani, Daniel Baldasari, Moisés Lasca, León Lev, Geza Stary Niko Schvarz, Juan Ángel Toledo, Esteban Valenti), en la polémica con el entonces director de Brecha y un connotado periodista de ese medio. Citamos un reportaje a Arismendi publicado en El Día de México el 18 de octubre de 1982 (o sea, 41 días antes de las elecciones internas del 28 de noviembre de ese año).
Allí se decía que «la decisión del FA de votar en blanco en el marco de la política unitaria y convergente de todos los enemigos de la dictadura es una expresión de su presencia, fundamental en la vida del país». Reseñaba luego las tres posiciones que se habían analizado y concluía: «El FA se inclinó, en un proceso de democrático debate interno, por la última opción (votar en blanco). Ello ocurrió en primer término dentro del país y días después en el exterior. Por tanto, una vez terminado el proceso de discusión interna, la resolución es obligatoria para todo el Frente». Y así fue como se procedió. Lo avalan todos los testimonios arriba citados, en particular la de los militantes clandestinos que representaban al PC en aquella instancia («Sánchez, o sea el después senador Walter Olazábal, en carta firmada conjuntamente con Federico Martínez). Los documentos respectivos están recogidos en el libro «Rodney Arismendi. La construcción de la unidad de la izquierda», editado por la Fundación Arismendi, páginas 195 a 202.
Por su parte, el Comité Coordinador del FA en el exterior se reunió en Madrid bajo la presidencia del doctor Hugo Villar los días 18 y 19 de setiembre de 1892 y emitió una declaración, que no sólo concluye con el llamado: «Frenteamplistas: ¡a votar en blanco!», sino que además llama a adoptar esa posición a los independientes y a los jóvenes que nunca votaron. Esto se acordó por unanimidad. Consta en el libro de Miguel Aguirre Bayley «El Frente Amplio. Historia y documentos», edición de 1985, páginas 52 y 59, y con más detalles y documentos facsimilares en su ampliación del año 2005, páginas 95 a 108. Personalmente, puedo testimoniar que Arismendi expuso estas posiciones en forma detallada en varias reuniones con miembros del CC. Un libro más reciente, que reúne la documentación del Comité Coordinador del FA en el exterior aportada por el doctor Villar, confirma esta versión. No acierto a explicarme cómo es posible que ninguno de ellos haya llegado al conocimiento del senador Michelini.
Me pareció oportuno revivir estos hechos porque a mi juicio constituyen un ejemplo de cómo se debe discutir en el Frente, con plena libertad para todas las opiniones, y luego aplicar colectivamente las resoluciones adoptadas, obligatorias para todos.
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