Vaivenes de la política argentina
Me siento decepcionado del giro de Cristina Fernández de Kirchner. El mismo día de las elecciones, y sabido el resultado, la señora envió un mensaje en el cual manifestaba, entre líneas, no querer heredar algunos conflictos contraídos por su esposo.
Allí nos envolvió con su glamour y sonrisa y caímos ante los encantos de la primera dama argentina y pensamos que el diferendo por Botnia sería solucionado a corto plazo. Me equivoqué, la realidad es muy otra a pocos días de su asunción.
Pensé que se vivirían días más placenteros en las relaciones de ambos países. No fue así. Cristina manifestó que el conflicto de la planta instalada en Fray Bentos debería dilucidarse a través de un fallo del Tribunal de La Haya. Ello nos llevará a esperar algún tiempo (años), por lo tanto seguiremos arrastrando este tema tan molesto sobre nuestras espaldas.
Ahora Argentina quiere realizar un monitoreo individual de las aguas del río Uruguay. Debe interpretarse que lo realizado por las autoridades uruguayas no es confiable. Rechazan hacerlo en conjunto, cosa que sería ideal y que se le ha propuesto desde el comienzo.
Los rumores en la cocina política del otro lado del charco indican que los ‘K’ tienen idea de desprenderse de algunos sectores que supieron darle el apoyo durante los últimos tiempos. Estos vaivenes en los políticos argentinos los hemos visto continuamente.
Alguien dijo que la política es dinámica, cambiante, circunstancial, coyuntural. Es verdad, pero con principios, sin ‘agachadas’, sin avidez personal, usando la posibilidad de gobernar, para todos.
Aquí merece decirse que el mensaje hacia el Mercosur también es negativo. La señora viajó hace pocos días con su nuevo ministro ‘estrella’ de Finanzas, Lousteau, a Brasil y se entrevistó con Lula, cosa que había hecho poco tiempo atrás. Se trataron diferentes temas en común de los dos socios mayores de la región. Y en lugar de dar un mensaje de unidad de la deteriorada conjunción de los países miembro, y con la posible inclusión de Venezuela, es lo contrario. Hacen acuerdos bilaterales sin, por el momento, consultar a los demás integrantes del bloque regional.
En fin, como decíamos, los altibajos de los políticos no nos tendrían que asombrar. Pero en este caso me duele, ya que tenía cifradas esperanzas escuchando cómo lo expresaba en su discurso la candidata, a tener un acercamiento entre los dos países y que ello incidiera en el beneficio de la región, y así mejorar la condición de bloque sólido con perspectivas reales de acceder a mercados internacionales que nos den un beneficio económico y social a los pueblos postergados de América del Sur.
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