Los "palos de ciego" de Brezzo

Jorge Croce *

«Si un traidor puede más que unos

cuantos que esos cuantos no lo olviden fácilmente…»

 

Cuando yo iba al liceo, había un profesor poco querido por los estudiantes que utilizaba el método de los «palos de ciego». Al rato de empezar un escrito, en el medio del silencio, largaba al vacío y estentóreamente un «No copiés». «¿A quién le dice?». El contestaba con sonrisa socorrona: «El ya sabe». Era una forma terrorista de pescar con «robador», por si «prendía» algún descuidado. El no había visto a nadie copiando, pero por las dudas… largaba el sablazo.

Con Brezzo (1) pasa algo muy parecido.

Hace declaraciones «muy generales» dirigidas a «las viejitas de Heber Pintos» (¿todavía quedan?)

Identificado por sus ex compañeros del gremio bancario como «tirabombas y pro-tupa» a fines del 60, época en que dicen que ejerció la militancia sindical (no sin dejar de saludar a Sanguinetti, para mostrarle desde ya su devoción y su estado de «disponibilidad») (2), se fue convenciendo de que su futuro (político-económico) estaría únicamente al lado del poder de turno, brindando lo único a su alcance, su incondicionalidad de «bueno para nada», como dicen los mexicanos.

Más que por su condición de bancario no especializado, por su cercanía al poder, llegó a acceder al cargo de director del «gestionado» Banco (La) Caja Obrera.

Pasando luego, también con pena y sin gloria, a ocupar (nada menos que) un ministerio de trabajo de triste recuerdo.

Una vez desocupado, con el advenimiento de otros gobiernos alternó, se dedicó a «changar» (3), ofreciendo a las patronales sus servicios en algo más que asesoramiento técnico, que seguramente no poseía.

Estos «pequeños» antecedentes ayudan a entender los oscuros objetivos que persiguen las declaraciones de Brezzo.

El estallido social, sí inminente por causas únicamente atribuibles a las políticas aplicadas por estos gobiernos gemelos, está generando anticuerpos en sus responsables.

Comprar escudos, machetes, balas de goma, en suma, preparar adecuadamente a los cuerpos de represión, y sobre todo, poder echarle la culpa de las consecuencias, en forma genérica a «los grupos de extrema/ultra izquierda».

No nos sentimos ni en lo individual ni en lo grupal aludidos por las groseras declaraciones de Brezzo.

Pero es indispensable que le exijamos que establezca con precisión a quiénes se está refiriendo. Porque de lo contrario, de no hacerlo, incurriría en una grave irresponsabilidad, a la cual el susodicho nos tiene acostumbrados.

(Véase, como botón de muestra, su actuación en el caso del hundimiento del Valiente.)

Desafiamos a Brezzo a que precise con nombre (y apellidos) los grupos a los que se refiere y las personas que comandan esos actos de «insurgencia» con el subversivo fin de convencer a la gente de la mentira izquierdista de que está pasando miseria y hambre.

Porque de lo contrario, quedará en evidencia que estamos en presencia, no de otra cosa que de una deleznable maniobra de baja estofa. Una más a las que nos tiene acostumbrados la personalidad de «bien mandado» de los gabinetes colorados, el polifuncional ya que no politécnico Brezzo.

Ahhh. Y si mis argumentos no lo han convencido, recurra usted mismo al sabio diccionario.

Verá con sus propios ojos, que nos dice que «es de madera» y está muy cerca de bribón…

 

(1) Buscar en el diccionario que significa breso.

(2) Reportaje de Di Candia en Búsqueda

(3) Idem anterior en lo que la confesión de parte me releva de pruebas.

* Dirigente de la C.I.

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