¿Por qué no te callas tú?
Fue una actitud destemplada y altanera, por decir lo menos la del «¿por qué no te callas?» en boca del rey, el mismo monarca que en 1983 promovió una reunión de la oposición política en la sede de la Embajada de España bajo la dictadura y presidencia del general Gregorio Alvarez … Uruguay, por cierto, reconoce su apoyo en aquella instancia a la reconstrucción de nuestras instituciones democráticas. Aquí en Chile y en este presente de ecos de una Cumbre que reflejó los dos modelos de progresismo que imperan en el continente, la derecha furiosamente sacude su prensa servil y no se ahorra epítetos para descalificar a Hugo Chávez y destacar el gesto autoritario de Su Majestad. Es esta una suerte de mezcla rara de orgullo chauvinista e ignorancia propia de seres absolutamente rudimentarios, que se sienten identificados con la lamentable actitud de la Presidenta Bachelet, quien desechó la posibilidad de recurrir al ofrecimiento de Hugo Chávez en términos de petróleo barato para subsidiar el Plan de transporte capitalino, «Transantiago», en el que viajamos a diario, como los dos millones y medio de trabajadores capitalinos.
El combustible fósil que inyecta el transporte londinense no es de recibo en Chile por la presión y opinión de elementos reaccionarios que detestan al comandante Chávez, a Fidel y a todo aquello que sea sinónimo de cambio auténtica y genuinamente revolucionario en América Latina.
Para el pensamiento conservador y camaleónico de cierta izquierda travestida en el continente, lo importante y excluyente es fortificar vínculos con el empresariado español, pues de inversiones y de acumular riqueza se trata, en puridad .
Desde el Consejo de Indias hasta el presente, España es coherente en lo que demanda de un continente plagado de pobreza y exclusión social. Siempre encuentra, por cierto, lacayos e hipócritas que se sienten contestes ante la prepotencia del invasor .
El fracaso de la Cumbre Iberoamericana de Santiago es producto de aquellas contradicciones expresadas por ejemplo en la voluntad del patriciado santacruceño boliviano fascista y complotero contra el compañero Evo Morales, a quien por su condición de líder indigenista no le reconocen autoridad moral y política para gobernar a la hermana República de Bolivia. Desestabilizando el país altiplánico como en 1968, cuando la CIA y sus Rangers terminaron con la vida de Ernesto «Che» Guevara le enviaron a América Latina un mensaje claro de que cualquier síntoma insurreccional, aun por las vía de las urnas, correría con la misma suerte de que el más grande combatiente de nuestra era. No satisfechos con esto instrumentaron de consuno con los «pitiyankis» regionales ( civiles y uniformados) el Plan Cóndor que exterminó a decenas de miles de hombres y mujeres.
Son también coherentes quienes desde la izquierda integran directorios de sociedades anónimas y se sacuden los últimos vestigios de un pasado allendista y socialista perdido en el túnel del tiempo. Los incoherentes y los locos somos -quienes aún en tiempos de barbarie imperialista mantenemos intacta nuestra utopía de que los cambios son posibles- más allá de las bravatas del rey, de los aplausos de Rajoy y de Aznar, fascista y genocida de pueblos indefensos.
Juan Carlos… ¿Por qué no te callas tú? *
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