Que los extraterrestres den la cara

Los uruguayos seguimos sin perder la capacidad de asombro, pero algunos estamos perdiendo la paciencia y otros la vergüenza (si es que alguna vez tuvieron). Es de estricta justicia el reclamo que hacemos y en aras de la honestidad intelectual le pedimos a los extraterrestres que den la cara.

Parece que en este «bendito Uruguay» nos gobernaron durante los últimos «50 años» y en particular desde 85 hasta 2005 los ET.

Hoy ningún político de los partidos tradicionales es responsable de nada, ninguno tuvo arte ni parte con las cosas del país, con las políticas económicas, sociales y culturales que aplicaron y nos condujeron inexorablemente a la crisis más grave de la historia del país y el empobrecimiento más brutal de casi un tercio de nuestros compatriotas.

Fueron los ET; que allá por el 85 pulverizaron la concertación nacional programática, crearon y votaron la impunidad argumentando falazmente, con la teoría de los dos demonios alimentaron y azuzaron el fantasma de los militares fascistas que volvían, si el pueblo votaba por la verdad y la justicia. Destrozaron el aparato productivo, fundieron bancos y compraron las carteras fundidas, daban préstamos desde el BROU a los dueños del Uruguay que nunca pagaban (por décadas esta ha sido una de las formas más brutal, descarada y rentable que utilizaron para la reproducción y acumulación de la riqueza) y nos cobraban a todos los orientales honestos. Es la vieja historia del Uruguay tradicional que no avanzaba en espiral, se vivía y recreaba en círculos concéntricos.

No fueron uruguayos, ni seres humanos los que nos gobernaron e hicieron tamaño daño a todo el país.

Pero hoy es mucho más increíble lo que vemos y escuchamos de los voceros (por lo menos uno intuye que lo son) de los ET.

Resulta que siempre gobernaron para las mayorías nacionales. Nunca votaron la impunidad y algunos distraídos la votaron porque no sabían que había desaparecidos, incluidos los niños, no sabían que la «guerra interna» termino con la derrota del MLN en 1972 y la dictadura en 1985. Hoy defienden a capa y espada el patrimonio nacional y las empresas públicas, exigen las excelentes gestiones que hicieron, como en OSE, o Pluna, con ellos nunca los uruguayos perdimos un dólar y en particular con Ancap. Exigen escuchar y cumplir (ellos fueron ejemplo en esa materia) con las observaciones y dictámenes del Tribunal de Cuentas, que hace más de una década tiene la misma integración de cuando ellos eran el 70 por ciento del electorado y hoy uno de ellos representa el 10 por ciento desde 2004 y mantiene el 50 por ciento de la representación, sin dudas siguen siendo los campeones de la democracia. Ni hablemos de la Corte Electoral… campeones de la democracia siempre.

No entienden ni se explican, por que no se achica el estado y el gasto público. Nunca tuvieron clientelismo ni corrupción, ni vivieron muchos en la corruptela, ellos libres de todo mal, no entiende cómo al estado se puede entrar por concurso o sorteo. Ellos que siempre invirtieron y gastaron para las políticas sociales, están en guerra total y frontal con las reformas que tocan los intereses corporativos o de clases, clases e intereses que ellos como paladines de la igualdad y la justicia siempre, tozudamente contra viento y marea defendieron y defienden a los que más tienen.

Es un primor verlos defender con tanta pasión y altruismo en las permanentes interpelaciones: la seguridad pública, la seguridad social, la inserción internacional y regional, las políticas de vivienda (sin duda recordando a sus hombres probos por ejemplo entre tantos otros a Noachas al frente del BHU), la defensa de la industria nacional como por ejemplo Granja Moro (con un destacado papel de Rodríguez Batlle en la CND) y las inversiones como toda la vida lo hicieron.

La tranquilidad, seguridad y manejo transparente de las cárceles que les brindaba a los presos mayores o menores la recuperación y reinserción a la sociedad, etc., etc. Menos mal que ellos vendieron los bancos Comercial y el Pan de Azúcar para beneficio de toda la sociedad.

Pero la máxima, es la defensa general e irrestricta de la economía de las gentes en particular de los más desposeídos, y su poder adquisitivo (bueno, como siempre lo hicieron). Nunca un fiscalazo, nunca nos pusieron impuestos a los sueldos ni las jubilaciones, nunca se pusieron del lado de las patronales ni le ganaron una huelga a los trabajadores, siempre hicieron justicia con los banqueros ladrones e hicieron cumplir el artículo 4° de la ley de impunidad.

Hoy nos van a salvar del despojo que nos hace la reforma tributaria, esa maldita reforma que no pagan ni un peso casi 1.200.000 uruguayos entre trabajadores y jubilados. ¡Por favor! ¿Cuándo se ha visto tanta maldad para que tantos no paguen? Es el mismo dislate de darles plata a los más pobres (pobres e indigentes por culpa de ellos mismos, los pobres, que se reproducen) para que se acostumbren a no trabajar, sin duda demencia total de esta época de cambios. Ellos que tanto hicieron para que estén como están. Y todavía, ahora les van a dar el Plan de Equidad, ¿hasta dónde piensan llegar estos irresponsables que hoy nos gobiernan?

Por suerte tenemos un fiscal de corte, que se desvela por los bolsillos de los pobres jubilados que ganan un poco más de $ 20.000 o no importa si ganan $ 100.000 o un poco más. El cual sin una pizca de intencionalidad política (y mucho menos pensar que le hace el mandado a alguien, antes pongamos la mente en blanco) logra concluir (más allá de extenderse en el plano político) en la inconstitucionalidad del impuesto no sólo a los jubilados, sino en general, al fin alguien que piensa en todos los despojados por esta reforma, que desgraciadamente beneficia sólo al 80% de los que viven de un ingreso fijo, al otro 10% les cobra como antes de la misma, e impunemente «despoja»al otro 10%.

Sin duda, el fiscal de Corte tiene todo el derecho en concluir, en lo que a su leal saber y entender más le convence y así lo hace; eso sí, seamos justos o intentemos aproximarnos a serlo: el mismo derecho inalienable que él tiene lo tienen, lo tenemos todos los uruguayos desde el más encumbrado al más desposeído, no nos vengan a decir que opinar con respeto es sólo decir que está equivocado y que hacer otra apreciación incluso política es antidemocrático o se intenta presionar a la Suprema Corte, ¡¡por favor!! Si serán ustedes los voceros, maestros en estas lides.

Para ir terminando en este más que decálogo saludo la próxima batalla que ya están librando, los voceros de los E.T contra la reforma de la salud. Por suerte ellos, siempre atentos al bolsillo y a la buena salud de los uruguayos como lo han hecho en los últimos veinte años, con centros de asistencia pública modernos con atención integral, con una salud privada saneada y floreciente, comenzarán el proceso de declarar inconstitucional también la reforma de la salud. El fiscal de Corte no va a perder el trabajo, cuidan su fuente, por suerte nuevamente pararán el despojo y la insensatez de darles cobertura de salud gratuita y de primer nivel a más de 500.000 niños uruguayos, entre otras cosas. Sin duda, otro horror de esta época de cambios terribles.

En fin, los extraterrestres que no dan la cara son de dos planetas, los más alejados del astro rey y mucho más de la Tierra de los hermanos uruguayos.

El planeta Colorado y el planeta Blanco. Pero el más destructivo para la mayoría de los orientales fue y es un tercer planeta, ese que tenía y tiene la misteriosa habilidad o don del ave Fénix que resurge de la cenizas, este resurgimiento es cada cinco años, de los dos primeros nace el tercero: es el blanqui-colorado conocido en nuestro sistema solar como planeta Rosado. Este fue, es y será el adversario, es el enemigo de los cambios, son los extraterrestres que no dan la cara y que juntos siempre gobernaron y así nos dejaron.

En el pueblo a pueblo, en el barrio a barrio, en el manzana a manzana y en el puerta a puerta
recordémosle a todos los orientales honestos, que sigue en pie la disputa por los dos proyectos de país.

Uno, el proyecto de país de los blancos y los colorados, esos por el cual están desesperados por reconquistar el poder político, el de la derecha, el conservador y gris, que si vuelven será peor a todo lo que hemos conocido.

El otro proyecto de país, el nuestro, el de las fuerzas progresistas y de izquierda, el que estamos construyendo desde el 1° de marzo de 2005 que le devolvió la esperanza y la alegría a la gente. Al que llegamos con décadas de paciente acumulación de fuerzas, con una estrategia siempre de unidad y con demasiado sufrimiento para nuestro pueblo.

Este es nuestro proyecto, el de la opción por los más desposeídos, el de mi autoridad emana de vosotros, nacional, popular y democrático como lo formulaba nuestro padre fundador y héroe de la Patria, el General Líber Seregni. *

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